Carlos y Camilla: 15 años de amor “oficial”

Este 9 de abril se cumplen 15 años de una boda histórica que significaba el culmen de más de 30 años de amor

El amor lo puede todo, o al menos, casi todo. Si hay una pareja que lo tuvo muy difícil esa fue la formada por Carlos de Inglaterra y Camilla de Cornualles. El hoy feliz matrimonio vivió un sinfín de contratiempos, trampas, desgracias y demás piedras en el camino que hicieron de su relación un auténtico campo de minas. Este 9 de abril, la real pareja puede celebrar orgullosa, aunque en cuarentena, sus 15 años de amor oficial, esos que coinciden con la fecha de una boda que fue histórica por el quien y el cuando. Y es que como tituló ese mismo día el periódico británico ‘The Times’: Carlos pone al fin orden en sus asuntos.

El amor de Carlos y Camilla se remonta a la década de los 70. Él era, y sigue siendo, el heredero del trono más importante del mundo, ella, una joven de noble cuna, dicharachera y locuaz. En su primer encuentro, Camilla, de apellido de soltera, Shand, mostró de inmediato su fuerte personalidad: “¿Sabía, señor, que mi bisabuela y su tatarabuelo fueron amantes?”. Y en efecto así lo habían sido. Eduardo VII y Alice Keppel, fueron amantes durante años. Toda una premonición de los años que vendrían.

Carlos de Inglaterra y Camilla de Cornualles
Gtres

El parisino mayo del 68 había cambiado la mentalidad de la juventud, que se había convertido más liberal y más abierta. Mientras Carlos ejercía de perfecto caballero, su novia, Camilla, era a la vez pareja de otro joven, Andrew Parker Bowles, que a su vez, flirteaba con Ana, la princesa hermana de Carlos. Todo un lío amoroso que en la estricta corte británica estaba causando estragos. Lord Montbautten, tío del príncipe, fue el encargado de tomar cartas en el asunto, enviándole a 8 meses al caribe, a bordo de un navío de la armada. Unos meses después, Camilla, quien no se había tomado nunca en serio su relación con el heredero, se casó con Andrew y Carlos se quedó destrozado. El príncipe llegó a confesarle a su tío: “teníamos una relación tan bonita y agradable que yo pensé que duraría para siempre”. En el fondo no se equivocó.

Carlos de Inglaterra y Camilla de Cornualles
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La historia es de sobra conocida. Tras la boda de Camilla con Andrew, el príncipe de Gales se entregó a Venus como sino hubiese mañana y entre sus romances hubo desde chicas playboy a jóvenes de rancio abolengo. En el 80 inició un romance con una joven de 19 años llamada Diana Spencer, que se convirtió en un auténtico mito décadas más tarde. Las altas dosis de infelicidad, infidelidades mutuas, reproches televisivos y trajes de Chanel, la convirtieron en la mujer más admirada del mundo y su marido, en un señor antipático y adultero junto a una señora llamada Camilla, su amante oficial desde el 86.

Carlos de Inglaterra y Camilla de Cornualles
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Tras desavenencias, programas de televisión y humillaciones públicas mutuas, Carlos y Diana se divorciaron en el 93. Camilla y Andrew en el 95. En 1997, la princesa de Gales falleció en un accidente de tráfico y conmocionó al mundo. Nadie fue consciente de que aparte de allanarse el camino para Carlos y Camilla en su deseo de vivir libremente su amor, también se estaban sentando las bases para que fueran aceptados por la opinión pública. Así fue. La pareja fue dando pasos firmes de cara a la galería y los que antes les percibían como los malos de la película, empezaron a verles también como una pareja de enamorados, víctimas de una institución a veces cruel, como es la monarquía. En el 2005 se dieron el “sí, quiero” y a día de hoy gozan de la enorme simpatía de los británicos. Nadie lo diría pero al final Carlos tenía razón: su relación sería para siempre.

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