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Croquetas, bogavante, salmón y deliciosos dulces: los menús no tan exclusivos de las bodas reales

Por extraño que pueda parecer, en los enlaces de Reyes y príncipes no siempre se ofrecen alimentos tan selectos

Kate Middleton, príncipe Guillermo
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Uno de los secretos mejor guardados de los royals cuando anuncian sus compromisos es el banquete. A pesar de que poco a poco se van dando a conocer algunos detalles de los enlaces reales, el último que se desvela suele ser qué comerán y beberán los invitados y los recién casados en el día más especial de sus vidas.

Lo cierto es que las elecciones van encaminadas dependiendo del país de procedencia de los Reyes, y como no podía ser de otra manera, el banquete ofrecido por don Juan Carlos y Sofía aquel 14 de mayo de 1962 estuvo compuesto por Cóctel de Bogavante y Suprema de Ave acompañada de Jalea de Foie Gras con una tradicional ensalada. Para poner el broche de oro, los reyes padres optaron por agradar a los más sanos y a los golosos con Helado de Moka y frutas variadas, un postre muy acorde a las altas temperaturas griegas.

Victoria y Daniel de Suecia
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En Suecia las cosas fueron muy distintas para la princesa Victoria y el príncipe Daniel. El menú que se degustó en Palacio corría a manos del chef Stefano Catenacci, que decidió apostar por el pescado de la zona e inaugurar la velada con cigalas de la costa oeste de Noruega acompañadas de trufas de verano y caviar, cítricos en escabeche de bacalao, trucha de Landö y una apetecible sopa fría de guisantes verdes. No obstante, también hubo un solomillo de ternera para los más ‘carnívoros’, que lo podrían acompañar con hasta cuatro vinos diferentes.

El menú de Kate Middleton y el príncipe Guillermo fue uno de los más codiciados. Cuatro años después del enlace, la lista de platos llegó a ser subastada. Esta carta contenía en primer lugar un salmón marinado South Uist, langostinos de cangrejo y ensalada fresca. Después, el “plato fuerte” estaría compuesto por cordeno orgánico, con espárragos, patatas y salsa “Windsor”, todo ello acompañado con un vino cosecha 2004. Los comensales fueron agasajados por último con un helado de piel y parfait de chocolate.

Felipe VI, Letizia Ortiz
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Por su parte, los monarcas españoles apostaron por un menú ‘made in Spain’ en toda regla con el que lograron agradar los paladares de sus invitados más selectos. Para dar la bienvenida y como es tradición en nuestro país, los Reyes invitaron a un cóctel a sus invitados que contenía los platos más típicos de España: desde jamón de jabugo hasta queso manchego y croquetas. Después, se decantaron por un hojaldre de mariscos con fondo de puerros y un capón con salsa al estragón al que pusieron el punto y final con una deliciosa mousse de chocolate con leche y almendras y bizcocho.

La boda royal entre Alberto y Charlène de Mónaco estuvo marcada por los toques chic. La pareja ofreció hasta siete variedades distintas de pescados acompañados de 17 tipos de verduras del huerto del Principado de Mónaco. Para tener el sello monegasco aún más presente, el postre fue una sorpresa elaborada con leche no pasteurizada de nueve vacas de Sudáfrica, un claro guiño hacia la novia.

Meghan Markle, príncipe Harry
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La última ‘royal wedding’ que acaparó toda la atención mediática fue la de Meghan y Harry. Los duques de Sussex hicieron uso de su sencillez también para escoger su menú de bodas y se decantaron por unos canapés de langostino escocés envuelto en salmón ahumado con crema de cítricos. Como no podía ser de otra manera, también estuvieron presentes los famosos espárragos ingleses a la parrilla enrollados en jamón. Los comensales también disfrutaron de tres canapés calientes de pollo y croquetas de cordero. En un segundo turno, se sirvieron una serie de platos servidos en bol entre los que estaba el fricasé de pollo de corral y el famoso cerdo Windsor. Como despedida, ofrecieron una selección de macaroons de champán y pistacho y varias tartaletas de crème brûlée de naranja.

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