Divorcios, incendios y peleas: se cumplen 30 años del ‘Annus Horribilis’ de Isabel II

Toples, huevos en satén y muchas separaciones al ritmo de los escándalos de faldas, recordamos el año que los miembros de la realeza británica no volverían a repetir jamás.

Nació sin corona, pero se ha convertido en la reina más longeva del mundo. Elizabeth Alexandra Mary subió al trono con gran expectación. No fue criada para ello; ese papel le hubiese correspondido a los hijos de su tío, el rey Eduardo VIII, si este no hubiese decidido acortar sus días en el trono para ensalzar y experimentar su pasión por Wally Simpson públicamente.  

Es por ello que, tras el fallecimiento de su padre, heredó la corona bajo el nombre de Elizabeth II (o, mejor dicho, Isabel II) con 25 años y con un país que acababa de salir de la Segunda Guerra Mundial. En tres años, incluso, podría igualar al mismísimo rey de Sol, Luis XIV (quien estuvo 72 años al frente de la corona) y convertirse en la monarca más longeva y apreciada por el pueblo inglés.

A lo largo de estos casi 70 años, la reina siempre ha procurado separar su papel constitucional con lo que ocurría en palacio. Alejar a la familia real del perfil mediático, aunque, los escándalos amorosos de sus hijos, los supuestos affaires de su ya fallecido marido, Felipe de Edimburgo, y las críticas hacia la corona no lo pusieran fácil. 

Sin embargo, hubo un año donde no pudo frenar la exposición de la vida sentimental de la corona de Inglaterra; la apariencia impertérrita de Isabel II se quebró en 1992, coincidiendo con su 40 aniversario como reina,  al que ella misma denominó como Annus Horribilis. Se cumplen 30 años del año donde los escándalos, las separaciones e, incluso, los incendios trasladaron a la corona a las portadas de la revista. Una posición donde, en mayor o menor medida, siguen habitando. 

El año de las separaciones y los escándalos

Si solo se pudiera destacar una cosa del Annus Horribilis serían: los divorcios reales, separaciones seguidas o suscitadas por una buena dosis de escándalo social. Una tras otra. 

Isabel con sus tres hijos y el príncipe Felipe de Edimburgo.
Isabel con sus tres hijos y el príncipe Felipe de Edimburgo. Gtres

La primera de ellas fue anunciada por el Palacio de Buckingham el 21 de marzo: la separación del príncipe Andrés y Sarah Fergunson, que alcanzó su punto más álgido en agosto cuando, a pesar de la rogada discreción a los medios por parte del palacio, se filtraron las icónicas fotos de Fergie haciendo toples en la Costa Azul, mientras que su asesor financiero le chupaba los pies.

Otro de los divorcios más sonados estuvo protagonizado por la princesa Ana y el capitán Mark Phillips. La pareja, que llevaba separada casi dos años durante los cuáles (según se rumorea) ambos habían mantenido intensas aventuras, anunció su divorcio el 23 de abril. Una decisión que había tomado brío tras filtrarse las cartas afectuosas del capitán de fragata Timothy Laurence -que se convirtió en el segundo marido de Ana- en abril de 1989.

No obstante, la separación más comentada llegaría en el último mes del año. En concreto, el 9 de diciembre, cuando el primer ministro se convirtió en la voz que anunció la separación del príncipe Carlos y Lady Di.

Popularidad en descenso y palacio en llamas

Isabel ii windsor
Isabel II en Windsor en su último cumpleaños. Gtres

Mientras que los miembros de la realeza británica no cesaban de protagonizar y ocupar portadas con sus diferentes affaires y ocurrencias, la popularidad de Isabel II no cesaba de descender. Una falta de afinidad que promovió que, durante su viaje oficial por Alemania, unos manifestantes lanzasen huevos a la reina Isabel II.

Asimismo, el 20 de noviembre el Castillo de Windsor comenzó a arder. Las llamas devoraron múltiples estancias devorando numerosos recuerdos y alabadas obras de arte; cuadros que los propios empleados del Palacio buscaban salvar. De pronto las obras de Rembrandt o Rubens, entre otros famosos artistas, habitaban refugiadas en el jardín del palacio. Un incendio donde se dio a conocer la carencia de seguro en las instalaciones reales; derribando la poca popularidad que poseía la monarca en ese año.

Marina Vázquez

Marina Vázquez

Mi infancia ha estado siempre acompañada de un lápiz y una libreta, dónde daba vida a miles de historias. Así supe que mi pasión y vocación era escribir; comunicar. La música y la literatura han estado presentes en cada día de mi vida. Sin un estilo fijo, siempre variando. Extrovertida y seria. Puestos a decir también un defecto, he de destacar que tengo mal despertar, pero nada que un buen café no lo pueda hacer más llevadero.

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