Don Felipe cumple 52 años: las anécdotas que han marcado la vida de un rey

Se llama Felipe, pero no fue la primera opción de sus padres, ha tenido varios apodos, y le hubiera encantado ser astrónomo

Felipe VI cumplió el pasado jueves 52 años. Nacido el 30 de enero de 1968, el año en el que Massiel ganó el Festival de Eurovisión, el joven príncipe, infante por aquel entonces, tiene a sus espaldas infinidad de anécdotas, muchas de ellas desconocidas por la gran mayoría del público. Desde su nombre, que no estaba previsto ser el que es, a su pasión por los animales, los inumerables apodos que ha tenido en su vida, su profesión frustrada o el curioso récord que ostenta: estos son los datos más curiosas de su vida.

A Franco no le gustaba Fernando

A doña Sofía y a don Juan Carlos les gustaba el nombre de Fernando. Cuando nació su hijo, el tercero tras la infanta Elena y la infanta Cristina, Franco les preguntó qué nombre habían pensado. El joven príncipe dijo que Fernando, pero al dictador no le pareció adecuado “pues no era bueno recordar a Fernando VII, el rey felón”. Como quien mandaba era él, el matrimonió decidió cambiarlo por Felipe en honor a Felipe V, el primer Borbón.

Felipe para todos, “Flip” o “Winston” para unos pocos

La familia real española
Gtres

Realmente, el Rey se llama Felipe Juan Pablo Alfonso de todos los Santos, pero como todo hijo de vecino, aunque en su caso sea hijo de un Rey, tuvo en su niñez y adolescencia varios apodos. Sus hermanas le llamaban Napoleón cuando era pequeño, dado el carácter uraño y mandón que tenía a temprana edad. Años más tarde, cuando el joven príncipe de Asturias cursó COU en Canadá le apodaron como “Flip”, apodo que sigue estando vigente entre sus amigos de Madrid, principalmente los que mantiene de tiempos del Colegio de Santa María de los Rosales. Pero el más curioso de todos sus apodos sea quizá el que le pusieron en la Academia Militar. En Zaragoza le llamaban “Winston” porque tal y como rezaba el slogan de la marca de tabaco en aquellos años, don Felipe era “El rubio más largo”. Coloquialmente, y desde sectores antimonárquicos, al rey se le ha apodado como “El preparao”, haciendo hincapié en su amplio curriculum académico.

Sus grandes pasiones: los perros y dormir

El monarca ha sido desde niño un enamorado de los perros. Ha tenido varios a lo largo de su vida y hasta que llegó Letizia a su vida todos dormían en su casa, conocida como el Pabellón del Príncipe y cuyas obras supervisó, curiosamente, Eva Sannun, en su etapa como novia del actual Rey. Otro dato curioso de Felipe VI es lo mucho que le gusta dormir. Tanto, que para despertarle de joven a veces había que recurrir a ponerle hielos en los pies ya que le costaba mucho.

La Astronomía: su vocación frustrada

Los reyes Felipe y Letizia
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El Rey era apenas un niño cuando su abuela materna, la reina Federica de Grecia le regaló un telescopio. El joven príncipe había heredado por la parte Romanov de su familia la pasión por los astros, los planetas y las estrellas. Tanto que llegó a confesar que, en caso de no ser quien es, probablemente habría sido astrónomo.

Un rey en el libro de los récords

Si Cayetana de Alba ostentaba en el libro del Récord Guiness el honor de ser la mujer en el mundo con más títulos nobiliarios, Felipe VI tiene también la “suerte” de estar incluido en tan famoso manual. Su 1, 97 m de estatura hacen de él, el Rey más alto del mundo. Y que nos perdonen las demás reinos: también el más guapo.

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