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El ataque de la ex de Alberto de Bélgica: “El Rey quiere retrasar el asunto hasta su muerte”

Sybille de Selys Longchamps, madre de Delphine Boël, ofreció unas contundentes declaraciones en contra de Alberto de Bélgica

Delphine Boel
Gtres

La polémica que rodea a Alberto II de Bélgica por una hija ilegítima es la historia de nunca acabar. Justo después de que la implicada en el caso, Delphine Boël, consiguiera una nueva victoria en el caso contra su supuesto padre -una multa de 5.000 euros por cada día que pase sin presentarse a las pruebas de ADN- su madre, Sybille de Selys Longchamps, ofreció unas contundentes declaraciones

En conversaciones con el diario ‘Het Laatse Nieuws’, la aristócrata belga no dudó en defender a su hija, asegurando que “el patrimonio [del ex rey de los belgas] nunca ha sido su objetivo”. Sybille de Selys Longchamps, también aprovechó la oportunidad para defenderse a sí misma. “No soy una oportunista. No me beneficié de nada y de nadie. Vengo de una buena familia. Soy la sobrina de Jean Selys”, indicó.

Por otro lado, la madre de Delphine Boël, que ha podido revisar la estrategia adoptada por Alberto II de Bélgica y sus abogados, aseguró que “él juega con el tiempo... Con la esperanza de que el asunto dure hasta después de su muerte. No sé mucho sobre todas estas cuestiones legales, pero por lo que me han dicho, las cosas no se detienen cuando muere. Para él, por supuesto. Pero para sus herederos es incluso más complicado”.

Delphine Boel
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El escándalo sobre la supuesta hija ilegítima de Alberto II de Bélgica comenzó en 1999 cuando se habló por primera vez de esta posibilidad en una biografía no autorizada sobre la reina Paola. En 2005 Sybille de Selys Longchamps aseguraba que, entre 1966 y 1984 tuvo un romance con el entonces príncipe Alberto de Lieja. Ahora, Delphine Boël ha conseguido un nuevo triunfo con una decisión que responde a la petición que realizaron los abogados de esta, después de que se demostrara que su padre legal no era el biológico y el tribunal le instara a realizarse las pruebas genéticas. No obstante, el monarca decidió apelar la sentencia ante el Tribunal de Casación para ralentizar el proceso.

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