El bautizo secreto de Lilibet, la hija de Harry y Meghan: más Hollywood que royal

Los duques de Sussex podrían celebrar una ceremonia íntima y privada. Parece que, a diferencia de lo que sucedió con Archie, esa vez no se hará con pompa y boato real.

Han pasado dos meses desde que nació, pero aún no hemos podido verle la carita. Y todo parece indicar que tardaremos en hacerlo, porque los entendidos apuestan por un bautizo secreto de Lilibet, la hija de Harry y Meghan. Nació el 4 de junio y, siguiendo los dictados royal de los Windsor, ya debía de haber recibido el sacramento o, al menos, estar a punto de hacerlo como sucedió con su hermano Archie. Sin embargo, esta vez las cosas van a ser muy distintas.

En principio, los duques de Sussex no tienen intención de celebrarlo en la capilla de San Jorge del Castillo de Windsor, como es habitual, y tampoco de vestir a Lili con el mismo faldón que han lucido todos los miembros de la familia real. No se repetirán las imágenes públicas del bautismo de su primogénito, al que asistió toda la familia y que contó con todas las reglas de protocolo, posado oficial para los medios de comunicación incluido. En aquella ocasión, en 2019, pudimos ver a Harry y Meghan felices con su pequeño, presumiendo de unidad.

bautizo Archie
Imagen oficial del bautizo de Archie, en julio de 2019 / Gtresonline.

Un nuevo feo para la familia real británica

Nada que ver con el bautizo secreto de Lilibet que planean... Fuentes cercanas a la pareja y expertos en realeza aseguran que se tratará de una ceremonia privada, que se celebrará en Los Angeles y que la fecha será el mes de septiembre. Harry y Meghan quieren proteger al máximo a su pequeña y hasta la fecha no han hecho pública ninguna imagen de ella. ¡Ni siquiera se la han presentado oficialmente a lsu familia paterna! Y eso no sucederá tampoco el día que reciba las aguas bautismales, porque, de cumplirse las apuestas, la presencia de los Windsor está casi descartada. Desde luego nadie cree que Isabel II acceda a viajar a Estados Unidos para el acontecimiento, tampoco el príncipe Carlos o los duques de Cambridge, con los que el duque de Sussex mantiene una relación tensa. La ruptura familiar se acrecienta.

El bautizo de la pequeña Lili hubiera sido un momento perfecto para limar asperezas, pero lejos de eso se convierte en un nuevo guantazo sin mano a Buckingham. La cosa no mejorará con la publicación de las memorias de Harry, donde a buen seguro seguirá insistiendo en sacar los trapos sucios más íntimos del clan. "Estoy escribiendo esto no como el Príncipe que nací, sino como el hombre en el que me he convertido", ha asegurado. La Reina y el resto del clan viven con inquietud la salida al mercado de este libro, prevista para el año que viene.

En este caldeado ambiente, sería un milagro ver una imagen de unidad en torno a la hija menor de los duques de Sussex, a quien su familia paterna ni siquiera ha tenido la oportunidad de conocer. Aunque se había dicho que Oprah Winfrey, la nueva mejor amiga de la pareja, sería la madrina de Lilibet Diana, ella misma lo ha desmentido. ¿Contará Meghan con alguna amiga actriz para el puesto? En cuanto al padrino, quién sabe si veremos a algún famoso ejerciendo como tal, pues el nuevo círculo íntimo de Harry y su esposa es muy Hollywood. 

 

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