El debut de Sofía y lo mucho que dice de la relación con su hermana, Leonor

La hija pequeña de los reyes ha pronunciado sus primeras palabras en público bajo la atenta mirada de su hermana

Una mirada lo puede decir todo y las cruzadas ayer entre la princesa Leonor y su hermana Sofía han dicho mucho. Tras 41 días en Zarzuela, desaparecidas del ojo mediático en toda la pandemia, este jueves pudimos ver, por fin, a las hijas de los reyes. Aprovechando que era el día de libro, casa real dispuso que las dos adolescentes leyeran algunos trechos de Don Quijote, de Miguel de Cervantes. El acto sirvió para que las viéramos y que además compartieran con millones de niños españoles lo que está suponiendo esta etapa de confinamiento. Sin embargo, no fue un simple acto. En él debutó hablando en público la benjamina de la familia, la infanta Sofía. Se la vio resuelta, segura y con un tono de voz más contundente que el de su hermana mayor. Ha nacido una estrella.

La princesa Leonor y la infanta Sofía
Gtres

De este simple acto de lectura y posterior mensaje se pueden extraer conclusiones. El gran vínculo que existe entre las dos hermanas es visible y ya se suponía, por lo visto en actos anteriores donde los abrazos y los guiños entre ellas fueron documentados. También por todas las veces que las hemos visto usando ropa la una de la otra. Sofía ha estado en todos los pasos importantes en la vida de su hermana mayor, dando-le apoyo, animo y fuerza. No es fácil para un mayor enfrentarse a la cámara y al público y mucho menos para unas adolescentes, por mucho que estén acostumbradas a ser foco de atención. Las estrechas miradas que ayer se cruzaron las dos hermanas, de respeto, cariño y ayuda mutua, dan buena cuenta de que entre ellas hay una unión fuerte, una amistad sólida, donde ambas quieren potenciar lo mejor de si mismas en conjunto. No es, sin embargo, una novedad en la familia real.

Doña Sofía y la princesa Irene de Grecia: un ejemplo a seguir

Sofía de España e Irene de Grecia
Gtres

El rey ha tenido una buena relación con sus hermanas, Elena y Cristina, pero siempre supo que su misión seria solitaria. No es que la de Leonor no lo vaya a ser. Un monarca lo es siempre, o casi siempre, en soledad. Pero doña Letizia, consciente que entre sus hijas solo hay apenas poco más de un año de diferencia, ha fomentado desde siempre que entre ellas no haya demasiadas diferencias, de forma a que los celos, las envidias, sean un espejismo. De momento parece que lo ha conseguido. Las dos hermanas se apoyan mutuamente en su camino, quizá, teniendo como ejemplo, a su abuela, doña Sofía y su hermana, la princesa Irene de Grecia.

La relación entre las dos hermanas griegas es muy similar a las hijas de Felipe VI y Letizia. Son mejores amigas, confidentes, y llevan apoyándose toda una vida. Dice Jaime Peñafiel que el rey no tiene amigos pero en el caso de la emérita y de Leonor, futura reina de España, tampoco los necesitan. En sus hermanas tienen el mejor y el más leal pilar de sus vidas. Y es que a juzgar por lo visto en el momento de lectura, el vínculo entre Leonor y Sofía es inquebrantable.

Continúa leyendo