El divertido gesto de Carlos de Inglaterra para evitar un contagio

El primogénito de la reina Isabel decidió cambiar el típico apretón de manos por el “namasté”

Carlos de Inglaterra
Gtres

La rápida propagación del coronavirus en varios puntos del mundo ha hecho que las caras más conocidas a nivel mundial también tomen medidas. En la Familia Real Británica, desde el primer momento se han volcado plenamente con las distintas recomendaciones que la Organización Mundial de la Salud ha hecho para evitar los contagios. Por ello, los miembros del clan Windsor han adoptado sus propias medidas para salir ilesos de esta pandemia.

El último en protagonizar una divertida escena, pero preventiva, ha sido Carlos de Inglaterra. En su llegada a los Premios The Prince’s Trust la pasada tarde, el príncipe de Gales extendió la mano dos veces para saludar a la persona que aguardaba su aparición, pero en el último momento, el marido de Camilla Parker se lo pensó mejor y decidió retirarla “Es muy difícil recordar no hacerlo”, dijo entre risas el primogénito de Isabel II. En su lugar, ofreció a los allí presentes un “namasté”, un gesto de origen indio que consiste en juntar las manos y es válido para saludos o para agradecimientos.

Esta es una de las citas más emotivas del que fuera marido de Lady Di en lo que llevamos de año, ya que la asociación ‘The Prince’s Trust’ se encarga de brindar a los jóvenes de 11 a 30 años las herramientas y confianza para aprobar cursos gratuitos y comenzar carreras. Este puede ser uno de los motivos por el que Carlos olvidó por momentos su protocolo de prevención e intentó mostrarse lo más cercano posible con el resto de invitados.

No obstante, no ha sido el primer miembro de Buckingham que ha tomado medidas para frenar la propagación del coronavirus. Hace una semana que, por primera vez desde 1952, la monarca británica se enfundó unos guantes para colgar las medallas de Oficial de la Orden del Imperio Británico. A pesar de que este complemento estaba desaparecido del armario de la Reina, Isabel no dudó en acatar las advertencias de las autoridades sanitarias británicas.

Estas medidas pueden haberse hecho más estrictas después de que se diera a conocer que la nieta del duque de Edimburgo, Zara Phillips, su marido, Mike Tindall han estado disfrutando de unos días de vacaciones en el norte de Italia. Teniendo en cuenta de que la zona de Milán es uno de los focos en los que el coronavirus se ha asentado de manera más devastadora, la obligación es que todos los turistas que hayan estado allí se sometieran a un periodo de aislamiento, pero ambos ingleses se negaron.

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