El increíble resurgimiento de Isabel II: más sonriente y floreada que nunca... y sin planes de abdicar

La Reina al fin ha vuelto a Ascot y lo hace radiante. Este supone su regreso por la puerta grande y la señal de que, pese a la muerte de su marido, piensa seguir ejerciendo su papel en la corona con mano firme.

Y después de tantos días esperándola en Ascot... ¡al fin apareció! Y de qué modo... El resurgir de Isabel II ha sido increíble, aunque ya había participado en actos institucionales antes, éste era sin duda su vuelta al mundo, pues las carreras de caballos son unos de los acontecimientos más importantes del país y uno de sus preferidos. Sorprendieron varias cosas: una, que volvió a llevar un look de lo más llamativo con abrigo azul bebé, vestido floral y un sombrero adornado con rosas. ¡Nada de tonos oscuros que simbolizan el luto, ella lo lleva por dentro! Durante las últimas semanas el estampado floral está más presente que nunca en sus estilismos quizá por a nivel espiritual las flores evocan el amor eterno, el romanticismo... ¿Será una señal para recordar al duque de Edimburgo? No lo sabemos, pero sí sorprende que en todos los actos que la hemos visto desde que murió su marido, las flores hayan tenido un papel dominante en su imagen. Además verla tan sonriente y animada supone una alegría para su familia... y sus súbditos.

Isabel II sonriente
La reina con John Warren, el director de Ascot / Gtresonline.

Tras unas semanas de encierro en el castillo de Windsor, recuperándose del duro golpe que ha supuesto para ella la muerte de su gran amor, Isabel II vuelve a estar al mando y piensa seguir ejerciendo su cargo con responsabilidad y mano firme, como la ha hecho durante casi siete décadas. Los expertos en la corona británica creen que no hay posibilidades de que ella renuncie al trono en favor de su hijo mayor, el príncipe Carlos; es una posibilidad que no está sobre la mesa ni por asomo. El prestigioso biógrafo de la familia real británica, Hugo Vickers, asegura que la idea de que pudiera abdicar, como en su día hizo el rey don Juan Carlos o Beatriz de Holanda, parece impensable. El motivo es simple, el día de su coronación, celebrada en la abadía de Westminster en junio de 1953, la soberana hizo un pacto con Dios que siente que no puede quebrantar. Además, no es el momento indicado para tomar tan decisión con la situación tan convulsa que existe en la familia a causa de Harry y Meghan. No sólo eso, muchos apuntan a que Isabel II quiere llegar a celebrar el jubileo de platino por los 70 años de su reinado.

Ahora la reina ha empezado una nueva vida, como viuda, rodeada de los suyos y con el duque de Edimburgo siempre en la memoria. El pasado 20 de junio, fecha en la que se celebra el Día del Padre en Inglaterra, felicitó a su marido con una bonita foto en blanco y negro donde se la veía con él, con su padre, el rey Jorge, y con un pequeño Carlos de Inglaterra, en Balmoral. El príncipe Felipe sigue muy presente... incluso en los jardines de Windsor, donde su esposa ha plantado una rosa que lleva su nombre y que admira cada mañana desde sus habitaciones privadas.

Mientras llega ese momento, la madre de Carlos de Inglaterra continuará con su labor incansable e intentará que la paz vuelva a la familia. De momento ya ha puesto sobre la mesa que será implacable con las informaciones que afecten a los miembros de la corona y que no se ajusten a la realidad. Veremos si el próximo viaje del príncipe Harry a Londres para inaugurar la estatua en honor de la fallecida Lady Di en el que hubiera sido su 60 cumpleaños sirve de acercamiento entre abuela y nieto. Quizá sea la ocasión perfecta de limar asperezas y también de marcar una nueva ruta para mantener las tensiones familiares alejadas del ojo público.

 

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