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El secreto de la joya más desconocida de Diana de Gales

23 años después de su muerte, Diana sigue siendo un icono indiscutible de estilo con secretos por desvelar

Diana de Gales
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Hay mujeres extraordinarias y luego existen mujeres para la historia. Diana de Gales es, sin ninguna duda, ambas cosas. La malograda princesa sigue tan presente en nuestras vidas que parece que no se ha ido. Su estilo, su carisma y sus enseñanzas siguen tan vigentes hoy día como en la década de los 90, sus años de divorciada real que, curiosamente, coinciden con los de su máximo esplendor en todos los sentidos. Diana era única y su apurado sentido de la moda así lo demuestra. Desde su vestido de novia, esa oda a toda la majestuosidad de un imperio creado por Elizabeth y David Emanuel, hasta su célebre dos piezas que mezclaba dos colores hasta entonces imposibles, el rosa y el rojo, Diana ha regalado a la posteridad un sinfín de grandes momentos “fashion” que aún hoy están en voga. Lo mismo sucedía con las joyas.

Diana de Gales
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Hoy vemos normal que los príncipes herederos se casen con personas que no pertenecen al mundo royal. Pero hubo un tiempo en el que los príncipes se casaban con princesas o en su defecto, con aristócratas de alto rango. Diana Spencer era la más pura de todas. Los Spencer son más británicos que los Windsor, con más solera y con mayor tradición. Quizá por ello, mientras algunas princesas y reinas de hoy en día parecen huir de la sobrecarga de joyas, véase a la reina Letizia o Mette-Marit de Noruega, por poner dos ejemplos, Diana las llevaba con soltura y seguridad. Tanto era así que incluso se permitía reinventar el uso de algunas alhajas, dando-les un nuevo lustre. Tal fue el caso de la gargantilla de esmeraldas Art Deco de Garrard, que había sido proriedad de Isabel Bowes-Lyon, madre de Isabel II y conocida coloquialmente como ‘reina madre’.

Los príncipes de Gales
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Esta gargantilla era una joya de principios del siglo pasado y fue concebida y soñada por la ilustre y querida reina, esposa de Jorge VI. Al casars Diana con Carlos,Isabel II la puso a disposición de Diana para que la luciera cuantas veces quisiera. No fue hasta el año 85 cuando la célebre princesa se atrevió a llevarla de una manera que sorprendió al mundo. Durante una cena en Melbourne, Australia, Diana apareció con un fabuloso vestido asimétrico con lazo en el hombro de color verde, en su cabeza, el maravilloso collar de esmeraldas transformado en tiara.  Una prueba más de que a influencer e it girl, a Diana no le gana nadie. Su sentido de la estética era atemporal y arriesgado, sin nunca perder la visión de lo que representaba.

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