El secreto que esconde la joya más especial de la reina Isabel

La biógrafa del duque de Edimburgo desvela un detalle hasta ahora desconocido de una de las joyas de la que nunca se desprende la monarca.

A sus ya noventa y cuatro años y tras casi siete décadas en el Trono, la reina Isabel guarda muchos secretos. Algunos de ellos se van descubriendo de manera paulatina a medida que la monarca cumple años, pero otros quedarán para siempre ocultos tras los muros de palacio. Uno de los más inesperados acaba de salir a la luz y tiene que ver con la historia de amor de Isabel II y el duque de Edimburgo.

Se trata de una entrañable historia relacionada con una de las joyas más especiales para la soberana, el anillo de boda que el entonces militar le entregó el día de su enlace, el 20 de noviembre de 1947, cuando la monarca aún era princesa. Una joya tan importante para ella que no se la quita nunca.

El anillo de oro, muy sencillo en su composición, apenas le costó una libra al futuro duque de Edimburgo. Felipe pidió que lo forjaran partiendo de una pepita de oro que había recibido como regalo del pueblo de Gales. Cuando el futuro príncipe lo llevo al joyero solicitó que grabaran en su interior una inscripción cuyo contenido solo conoce la pareja y el joyero encargado de grabarlo.

Reina Isabel
Gtres

Así lo ha confirmado la experta en realeza británica y escritora Ingrid Seward, que acaba de publicar “Prince Philip: A Portrait of the Duke of Edimburgh”, biografía autorizada del marido de la reina Isabel, que contiene detalles hasta ahora desconocidos de la vida del consorte, que está a punto de cumplir cien años. “La Reina nunca se ha quitado el anillo, de ahí que nadie haya podido ver nunca qué fue lo que el duque puso dentro del mismo”, asegura la biógrafa que, a tenor de esta circunstancia mantiene que los únicos que conocen el contenido de la inscripción son la monarca, su marido y el maestro que grabó el texto, a no ser que ellos hayan querido compartirlo con alguien más en algún momento.

Esta no es la única sortija especial en la vida de la Reina, sino que su anillo de compromiso también ocupa un lugar importante en su joyero. Una pieza que, además de son su marido, está vinculada a la que fuera su suegra, Alicia de Battenberg. La Princesa ofreció a su hijo una tiara de diamantes que le habían regalado por su boda para que con ella creara una sortija para Isabel, que ha pasado a ser una de las alhajas de mayor trascendencia en la historia reciente.

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