Ernesto de Hannover y Carolina: cara y cruz en su faceta de abuelos

Mientras la princesa ejerce de abuela a tiempo completo, su aún marido es un padre y abuelo ausente

Muchos dicen que el matrimonio formado por Carolina de Mónaco y Ernesto de Hannover ha terminado mal. Sin embargo, eso no se corresponde a la realidad porque en honor a la verdad el matrimonio como tal ni tan siquiera ha terminado. Diez años después de su separación, el vínculo entre ambos, al menos legalmente prevalece. En lo que al resto se refiere, todo apunta a que no. Recientemente, la hija de ambos, Alejandra, contó en una entrevista que la relación con su padre no es todo lo fluida que le gustaría. Lo mismo pasa con los otros dos hijos del aristócrata, Ernesto Augusto y Christian, y por supuesto, con sus nietos.

Carolina, Ernesto y Alejandra de Hannover
Gtres

A Carolina y su tercer marido le separan muchas cosas y una de ellas es a forma como entienden la familia. La princesa consorte de Hannover es una mujer tremendamente familiar, una matriarca en toda regla. Siempre está pendiente de sus hijos y desde que es abuela, esa parece ser su auténtica debilidad. La hija de Grace Kelly se desvive por sus nietos, es una abuela presente, casi a tiempo completo. En la otra cara  de la moneda, Ernesto. Hace años que rompió relaciones con sus vástagos y ni tan siquiera conoce a sus nietos Augusto e Isabel. Su hijo Christian será padre próximamente con Alejandra de Osma y quizá sería un buen  momento para intentar cercar posturas.

Ernesto de Hannover
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 Ernesto lleva años sin ejercer de padre y nada apunta a que entre sus intenciones este ejercer de abuelo. Mientras a su todavía esposa se la ve disfrutar en sus nuevas “funciones”, el polémico príncipe alemán parece atrapado en un síndrome de Peter Pan: no quiere crecer ni asumir las consecuencias, en este caso incluso positivas, del paso del tiempo. Instalado en el escándalo, su vida hace años que se ha convertido en carne de crónica negra más que de rosa. Agresiones, problemas con la justicia y una vida con pocas reglas son su día a día. Quien sabe si algún para y reflexiona. Bastaría con fijarse en la que es su mujer para darse cuenta de todo lo que se está perdiendo.

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