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Estefanía de Mónaco a los 55: la reinvención de la (ex) princesa rebelde

Este sábado, la hija pequeña de Gracia de Mónaco cumple años reconvertida en una mujer serena, soltera y activista

Estefanía de Mónaco
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Este sábado, 1 de febrero, cumple 55 años una de las mujeres más famosas del mundo en la década de los 80 y de los 90 del siglo pasado. Una mujer rompedora, libre, de carácter. Una celebridad con mayúsculas, que tuvo la suerte, o quizá la desgracia, de nacer princesa. Estefanía de Mónaco, la eterna rebelde. Pero, ¿sigue siendo merecedora de este apodo?

Estefanía de Mónaco
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Nunca fue una aristócrata al uso. Tercera hija de los príncipes Rainiero y Gracia de Mónaco, es famosa desde la cuna. Su niñez y adolescencia la vivió a la sombra de sus padres y de sus dos hermanos mayores, Carolina y Alberto, y no fue hasta la repentida muerte de su madre, de la cual fue, por desgracia, coprotagonista- la joven acompañaba a su madre en el coche en el momento del accidente- cuando su nombre empezó a sonar con fuerza y a protagonizar algunos de los escándalos más sonados de aquellos años.

Estefanía de Mónaco
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Tras la trágica muerte de la princesa Gracia- nacida Grace Patricia Kelly- la hasta entonces aniñada Estefanía se propuso beber la vida, pero no a sorbos. Probablemente, como antídoto al dolor, al sentimiento de pérdida, y también a factores de la edad, la princesa pareció querer beberse la vida directamente a morro, a tropezones, de una forma tan intensa que no podía evitar incluso ser dañina. Fueron años de dolores de cabeza para su padre, de alejamiento de su hermana Carolina, de romances sonados con playboys, de discoteca y tenistas de relumbrón. Fueron también los años del punk. Influenciada por el movimiento, Estefanía fue la primera y única princesa en traer esa estética a palacio. Más que princesa, ella quería ser una estrella del pop. Lo tenía prohibido por su condición, pero contra todo pronóstico lo consiguió y triunfó.

Como un huracán

Estefanía de Mónaco y Michael Jackson
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Mucho antes de que su sobrina Jazmin Grace o que Mafalda de Bulgaria- hija de Rosario Nadal y Kyril de Bulgaria- intentaran abrirse camino en el mundo de la música, ya lo hizo Estefanía. Corría el año de 1986 y Europa descubrió que aparte de princesa en Mónaco había una nueva pop star en Europa. Fue disco de platino en Francia y Alemania con su single ‘Ouragan’, huracán en castellano. Su carrera duró hasta el 92, año en el que le hizo los coros a la canción ‘In the closet’ de su buen amigo Michael Jackson. Tras finalizar su etapa como cantante se casó con su guardaespaldas, Daniel Ducret, con quien tuvo dos hijos. Su divorcio posterior fue otro quebradero de cabeza, casi peor que la boda, ya que se vio precedido de unas fotos del atractivo francés, completamente desnudo en una piscina con una striper. La princesa se casaría años más tarde por segunda vez con el trapecista Adans Perez, pero tampoco funcionó.

Tras la tormenta llega la calma

Fueron años de un gran desgaste emocional y de relaciones infructuosas. Incluso llegó a vivir a una roulotte de circo. Tras tanto desengaño, la mujer que tantas veces había ruborizado al gotha europeo volvió a palacio, hizo de la discreción su segunda piel y se propuso renacer haciendo lo que más le gustaba dentro de su cargo: ayudar a los demás.

Estefanía de Mónaco
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Estefanía entró en el nuevo milenio cimentando las bases de la mujer que es hoy. Una apasionada y defensora del circo y una activista, de las mayores en el mundo, del apoyo contra el VIH. Con su estilo natural, sencillo, muy alejado de los salones de baile y los vestidos de alta costura, la princesa rebelde se ha convertido con los años en una especie de Lady Di en pantalones vaqueros y sudadera. Es a día de hoy una mujer nueva, distinta, serena y dedicada a sus hijos, a apoyar a su hermano Alberto, príncipe soberano de Mónaco en todo lo que le pide, y gran defensora de causas universales. Eso sí, sin la necesidad de ponerse una tiara. ¿Hay realmente algo más rebelde que esto?

 

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