Haya de Jordania y el Emir de Dubai: un aniversario para el olvido

El 10 de abril, la ex pareja habría celebrado 16 años de un matrimonio que dista mucho de haber sido un cuento de hadas

10 de abril de 2004. Una joven y guapa princesa jordana contraía matrimonio con el heredero del trono de Dubái en el Palacio Al- Baraka, en Ammán. Era la unión perfecta en oriente medio. Como si en occidente, Carlos de Inglaterra se hubiera casado en su día con Carolina de Mónaco, por poner un ejemplo. Entre las monarquías árabes, el enlace fue un grande acontecimiento que en nada hacía presagiar que 16 años después la pareja no solo estaría rota sino que además, está en vuelta en un escándalo a nivel mundial.

Haya de Jordania y el Emir de Dubai
Gtres

El pasado verano soltó la noticia. La princesa jordana, se fugaba a Londres dejando atrás a su marido el Emir, llevándose con ella a sus hijos. La princesa no solo huía de su marido, sino que además le interponía una demanda de divorcio y exigía medidas de alejamiento. Entre las razones para la fuga: los turbios negocios de su marido y el deseo de este de casar a su hija Al Jalila de 11 años con el heredero de Arabia Saudí, Mohamed Bin Salman, sospechoso por la muerte de Jamal Khashoggi, periodista muy critico con la corte.

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Desde ese exacto momento, el matrimonio, con poco reconocimiento mediático en Europa, acaparó portadas, titulares, y se convirtió en protagonista del escándalo real del año. La fuga a Londres estuvo a punto de convertir un problema de pareja en un incidente diplomático, en una lucha entre Oriente y Occidente. El pasado marzo, la princesa jordana pudo cantar victoria, al menos en el primer asalto, al ser reconocido ante un tribunal de familia del Reino Unido, que es verdad que el Emir es culpable por el intento de secuestro de dos de sus hijas. No obstante, la prueba de fuego se verá en los próximos meses en los que dictará sentencia sobre la custodia de los dos hijos del matrimonio.

De momento, Haya sigue instalada en la capital del Támesis, rodeada de extraordinarias medidas de seguridad y con el miedo en el cuerpo. Nadie mejor que ella sabe hasta donde puede llegar su aún marido. Mientras tanto, pasa la vida. Este 10 de abril, definitivamente, no hay nada que celebrar.

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