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La historia detrás del anillo fetiche de la reina Letizia

Desde hace varios meses, la esposa de Felipe VI no se separa de un anillo de Karen Hallam que se ha convertido en una suerte de amuleto para ella

Reina Letizia
Gtres

No es amante de las grandes joyas, pero cuando le coge el gusto a una pieza, es difícil que se la quite. Esto es lo que le ha ocurrido a doña Letizia con la que desde hace meses se ha convertido en su nueva sortija fetiche. Una pieza asequible firmada por Karen Hallam que ya es todo un amuleto para la esposa de Felipe VI y de la que no se desprende ni siquiera en las grandes ocasiones, como ocurrió la semana pasada en la entrega de los Premios Princesa de Asturias.

Reina Letizia
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Si el pasado año, el misterioso anillo verde de la Reina acaparó titulares durante varias semanas, ahora la sortija dorada corre la misma suerte, pero con una gran diferencia. La pieza que ahora es amuleto de doña Letizia dejó pronto de ser un misterio para los medios y parece haber superado con crecer al otro anillo, al que hace mucho tiempo no se ha vuelto a ver.

La primera vez que la consorte apareció con la sortija en público fue el 24 de abril y desde entonces apenas se ha desprendido de él. Aunque se desconoce si fue un regalo o si la Reina lo compró directamente, lo cierto es que parece que le encanta. La pieza pertenece a la firma Karen Hallam, una diseñadora de origen británico que cuenta con varios puntos de distribución en España. La sortija de doña Letizia es el modelo ‘Signature’, elaborado en plata con baño en oro o en oro rosa. Su precio es de poco más de 100 euros, una cifra bastante asequible en comparación con otras alhajas que suele lucir la consorte.

Resulta cuanto menos curioso que doña Letizia haya hecho de esta joya una especie de amuleto, ya que desde hace años mantiene una relación distante con las sortijas. Hace tiempo, la esposa de Felipe VI decidió no llevar alianza porque le resultaba incómoda y molesta en los momentos en los que tenía que saludar a la gente, hasta el punto que llegó a producirle heridas en la mano. Más tarde, también se desprendió de su sortija de pedida porque guardaba una fuerte vinculación con Iñaki Urdangarin.

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