La pesadilla de Charlène de Mónaco en el peor verano de su vida

La princesa sigue en Sudáfrica, donde ha sido intervenida nuevamente. "Todo ha salido bien", ha confirmado Alberto de Mónaco, que irá a visitarla con sus dos hijos.

Este está siendo uno de las etapas más difíciles para la esposa del príncipe Alberto. La pesadilla de Charlène de Mónaco dura ya muchos meses... y, aunque la situación va mejorando, aún le queda un tiempo para volver a la normalidad. Hace unos días era intervenida nuevamente en Sudáfrica, a causa de la grave infección de oído, garganta y nariz que padece desde mayo. "La operación ha salido bien. La princesa está descansando y nuestros pensamientos están con ella", comunicaba oficialmente el soberano monegasco.

La dolencia es importante, pues estuvo en quirófano durante cuatro horas y se le administró anestesia general. Esto echa por tierra los maliciosos rumores sobre las razones por las que Charlène permanecía en su país de origen, pues, tal y como ella explicó, la naturaleza de su enfermedad le impedía viajar en avión. Una de las cosas más duras que ha tenido que afrontar es estar lejos de la familia durante tanto tiempo, aunque desde palacio se ha comunicado que los pequeños Jacques y Gabriella y el propio Alberto se desplazarán a Sudáfrica para estar a su lado durante la recuperación. 

El viaje podría ser inminente y será el esperado reencuentro que tanto ha ansiado la princesa. "Estar lejos de mi familia es muy difícil para mí. Extraño muchísimo a mi marido y a mis hijos", confesaba en una entrevista. Aunque han estado en comunicación constante a través de videollamadas y recibió una breve visita en junio, donde todos juntos celebraron el cumpleaños de una de sus sobrinas, la distancia física se le antoja insoportable.

Esta nueva visita familiar será un soplo de aire fresco, porque la primera dama monegasca aún tendrá que permanecer en Sudáfrica más de un mes. Ella misma lo ha explicado de este modo: "Se necesita tiempo para abordar el problema que estoy teniendo. No puedo forzar la curación, así que estaré aquí hasta finales de octubre".

Desde mayo, fecha en que viajó a su país de origen para participar en una campaña contra la caza furtiva de rinocerontes,  se ha visto obligada a alargar su estancia por razones de salud. El problema surgió a raíz de una intervención dental previa a su viaje. Se trata de una elevación del seno maxilar para colocar un injerto con el fin de poner un implante, lo que le produjo una grave infección. Empezó a notar molestias en los oídos cuando ya estaba en su destino y fue a visitar a un especialista, que le puso el pertinente tratamiento. Sin embargo, ha sufrido diversas complicaciones y hace unos días tuvo que volver a pasar por quirófano.

El problema de este tipo de dolencias es que te incapacitan para coger un avión porque es muy peligroso. "La presión de mi oído no se estabiliza, lo que significa que no puedo volar por encima de los 20.000 pies", dijo en su día. Ahora espera que con esta nueva operación pronto pueda regresar a casa y terminar así la pesadilla en el que ha sido su peor verano.

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