La princesa Margarita de Inglaterra, la quinta esencia del glamour

La hermana de Isabel II fue el mayor ícono del estilo royal de su tiempo y ha vuelto a la actualidad gracias a la serie 'The Crown'

La familia real británica siempre está de actualidad. Ya sea por los escándalos, por las bodas, por buenos o malos motivos, los Windsor siempre están en las portadas de los periódicos más importantes del mundo. Últimamente, y gracias a la serie 'The Crown', “la firma”, como así se conoce a la familia de Isabel II, está más de actualidad si cabe, incluso miembros ya desaparecidos han vuelto a resurgir en el imaginario colectivo, tal es el caso de Alicia de Battenberg, madre del duque de Edimburgo, o de la princesa Margarita, hermana de la mismísima reina. Esta última fue, sin ninguna duda, una de las mujeres más fascinantes de su tiempo.

Espectacularmente bella, tenía el glamour y la rebeldía propias de las estrellas del cine. Con un carácter opuesto al de su hermana Isabel, Margarita era el centro de todas las miras y además disfrutaba con ello. Su imagen, muchas veces asociada al derroche y a la frivolidad, haría las delicias- de hecho lo ha hecho gracias a la serie- de varias generaciones que no llegaron a conocerla. Tenía un temperamento fuerte, era ingeniosa y deslenguada y fue uno de los mayores exponentes del 'new look' de Dior. ¿Qué más se puede pedir a una Alteza Real?

Amistades peligrosas

Margarita de Inglaterra y The Bealtes
Gtres

Al contrario de su hermana, la reina, Margarita era la enemiga número uno del protocolo. Detestaba la formalidad- aunque jamás abdicaba de ser tratada como Su Alteza Real- las largas recepciones y el ejercicio de las funciones de una princesa al uso. No obstantes, vibraba con una buena fiesta, por no llamarla juerga. La aristócrata le encantaba estar rodeada de amistades dudosas como Mick Jagger, David Bowie o su íntima Joan Collins. A esta última le llegó a decir una de sus célebres salidas de tono: “eres tan vulgar que solo podrías ser mi amiga”. Ambas alternaban hasta altas horas de la noche, con hombres bastantes más jóvenes que ellas a los que llevaban a menudo a la isla de Mustique.

Un matrimonio conflictivo

Anthony Amstrong-Jones. Así se llamaba el primero y único marido de la princesa. Margarita tuvo varios amores en su vida, algunos incluso prohibidos, pero solo se casó una vez y  fue con el célebre fotógrafo. Su matrimonio fue un ir y venir de desavenencias casi siempre públicas. El matrimonio tuvo dos hijos, Sarah y David, y estuvo unido- en su caso es un decir- durante 18 años. De lo que no hay duda es que juntos formaban un tándem magnético que acaparaba todas las miradas. Sobre su relación se ha dicho y ha escrito mucho pero una cosa es cierta: glamour como el suyo no lo ha vuelto a haber en la casa de Windsor.
 

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