La tiara princesa: la joya “maldita” de Letizia

Se trata de una joya importante, la mayor aportación hasta el momento por parte de doña Letizia al lote de pasar

Las joyas son bienes apreciados que muchas veces ayudan a recordar o asociar ciertos momentos vitales, por lo general, de gran felicidad. De ahí viene la tradición de regalar piezas de gran valor en los acontecimientos más trascendentales: desde una pedida de mano, al nacimiento de un hijo, o un aniversario importante. En el caso de hablar de un miembro de una familia real, la joya y el momento cobra aún, más una mayor importancia. En el caso de doña Letizia, joyas tiene muchas, o al menos están a su alcance ya que por rango es la guardiana del lote llamado de pasar. Piezas de gran valor histórico a las que la actual soberana ha contribuido con una “nueva” tiara: la princesa.

Letizia de España
Gtres

La tiara princesa fue un regalo de Don Felipe a su esposa por iniciativa de la joyería Ansorena, casa ligada a la familia real española desde hace más de un siglo y está compuesta por “oro blanco con pequeños roleos en media luna, lleva engastados cuatrocientos cincuenta diamantes talla brillante y cinco pares de perlas australianas, que van en disminución de tamaño, pero que se distinguen por su forma exacta y perfecta al haber sido elegidas entre 3.000 gemas”, según la heredera de la reconocida joyería, Elena Mato Ansorena. Siendo aun príncipe de Asturias, se la regaló a su esposa en el año 2008 con motivo de su quinto aniversario de bodas. Letizia solo la luciría 8 años después en el 75º cumpleaños de la reina Margarita de Dinamarca, siendo ya reina consorte de España. ¿Por qué tardó tanto tiempo en lucirla?

A esta pieza, conocida como tiara princesa, le acompaña el apodo de “maldita” pues, aunque no fue un encargo del actual rey y “su valor no es más que simbólico” en palabras de la familia Ansorena, llegó a manos de la actual reina en el año 2008, mientras el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero intentaba ocultar una grave crisis económica que galopaba en muchos hogares españoles. Con la filtración de la adquisición de la joya, la noticia no cayó del todo bien en ciertos sectores de la sociedad que tacharon el gesto de despilfarro y gasto desnecesario. Por ese motivo, doña Letizia, la reina más concienzuda y austera de Europa- algo que por otro lado también le ha valido críticas- se mostró reacia a lucirla hasta que la situación económica se encontró más estable, ya durante el mandato de Mariano Rajoy.

Una reina no muy aficionada a las joyas

Felipe de Belgica y Letizia de España
Gtres

No obstante, la reina de España es una mujer a la que no le gustan especialmente las grandes joyas. Durante su etapa como princesa de Asturias, doña Letizia solo ha utilizado joyas importantes cuando la ocasión lo requería por protocolo y está lejos de ser una mujer a la que le guste la exuberancia y el despilfarro. En los últimos años, probablemente gracias a ganar consciencia de su papel de representación de una de las monarquías históricas más importantes del mundo, la reina consorte se ha adueñado del joyero real perdiendo el pudor alucir las piezas más importantes de los Borbón. Nadie mejor que ella para lucirlas.

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