Leonor vs Felipe: dos maneras de entender un debut

La primogénita de los Reyes ofreció su primer discurso en público casi cuarenta años después del estreno de su padre

Han pasado casi cuatro décadas desde que el sábado 3 de octubre de 1981 un jovencísimo príncipe Felipe de Borbón pronunciara sus primeras palabras en público ante un expectante Teatro Campoamor en el que se celebraba la primera edición de los Premios de la Fundación Príncipe de Asturias, que apenas un año antes había comenzado su andadura. Hoy, treinta y ocho años después, su hija, Leonor de Borbón se ha estrenado en el mismo escenario y en una situación no tan diferente a la del entonces príncipe.

La primogénita de Felipe VI, más tranquila que su padre, casi ha agotado los cinco minutos que tenía a su disposición para dirigirse a la audiencia. Con voz serena y casi sin mirar al folio que tenía entre sus manos, Leonor ha demostrado una madurez inusitada y ha querido tener un gesto de cariño no solo hacia los premiados -a quienes ha felicitado en un perfecto inglés-, sino también hacia su madre, su abuela, su hermana y el propio Principado.

Príncipe Felipe
Gtres

Una sublime alocución en la que la Heredera ha resultado varias veces interrumpida por los aplausos de una audiencia que, al igual que le ha ocurrido a su madre y a su abuela materna, apenas podía contener la emoción ante un momento que ya se ha tornado histórico.

A diferencia de su hija, el entonces príncipe se mostró inquieto y casi tembloroso, con un discurso escrito a mano en el que no faltó una referencia hacia su padre, en un momento casi tan delicado para el país como el actual, donde se hacía necesaria remarcar el papel de la  Institución.

Princesa Leonor
Gtres

 Leonor ha estado muy arropada por sus padres, que no han dejado de dedicarle miradas de emoción, y por su hermana, que ha compartido posición con ella. No le ocurrió de la misma manera a don Felipe, cuyas hermanas estuvieron ubicadas en un palco y no en la mesa presidencial durante la entrega de premios.

Hay que tener en cuenta que son casi cuarenta años los que separan ambos estrenos y las circunstancias de ambos resultan casi diametralmente opuestas. Ante esta realidad, no podemos sino alabar la exquisita preparación de Leonor, que ha hecho una sublime demostración no solo de madurez, sino también del sentido del compromiso, la responsabilidad y ha dado una clara muestra de respeto y sensibilidad hacia su deber y su familia.

Continúa leyendo