Los secretos de las cuatro tiaras que la Isabel II ha escogido para sus últimas imágenes oficiales

Revelamos los detalles de algunas de las piezas más importantes del joyero de la reina Isabel

La reina Isabel tiene en su haber una de las colecciones de joyas más espectaculares del mundo. Tiaras, broches, pendientes, collares… el tesoro del que dispone la monarca es muy extenso, hasta el punto de que todavía en ocasiones nos sorprende con alhajas que desconocíamos o a las que les habíamos perdido la pista. Sin embargo, hay algunas de ellas que son sus favoritas y a las que recurre de manera más habitual, al margen de la pulsera que le regaló el duque de Edimburgo cuando se comprometieron o su sortija de boda.

Tiaras como la Kokoshnick o la Fringe, que le prestó a su nieta Beatriz de York para su enlace, forman parte de sus predilectas, pero hay otras que apenas salen de su estuche, a la espera de que en el futuro puedan ocupar un importante lugar para otras royals, quién sabe, si Kate Middleton.

Sin embargo, hace apenas unos días, desde el Gobierno de Canadá publicaron una nueva fotografía oficial de la Reina y ha sido esta la primera ocasión en muchos meses en la que hemos visto a la monarca con tiara y probablemente pasará aún bastante tiempo hasta que podamos verla en un acto institucional con tiara, ya que las circunstancias actuales no lo permiten.

Reina Isabel
Gtres

Para este posado, del que ha sido responsable el fotógrafo Chris Jackson, la Reina ha optado por un look en blanco con brocados que deja todo el protagonismo a las joyas. La monarca ha recuperado una de las tiaras más simbólicas de su joyero. Una diadema de zafiros y diamantes que forma parte de un parure con collar, pulsera y pendientes y cuya procedencia se remonta al siglo XIX. La Reina posó para la fotografía en marzo de 2019 en el Castillo de Windsor, pero no ha sido hasta ahora cuando se ha revelado la imagen.

A pesar de que se trata de un conjunto de piezas a juego, fue la tiara lo primero que llegó a manos de la Familia Real, no en forma de tiara sino como gargantilla. La princesa Luisa María de Bélgica la recibió de manos de su padre, pero tras abandonar a su marido y fugarse con su amante -lo que supuso un importante escándalo en la Corte y que, lógicamente fuera desheredada-, la vida de la Princesa fue muy complicada, hasta el punto de que acabó arruinada. Ante esta situación, Luisa María decidió poner en venta las joyas que tenía en su poder, entre ellas, la gargantilla que la Familia Real Británica adquiriría para convertir en tiara. Jorge V decidió regalar a su nieta el resto de piezas junto a la tiara con motivo de su boda con Felipe de Mountbatten: una pulsera, unos pendientes y un collar con casi una veintena de zafiros rectangulares y diamantes.

Hacía mucho tiempo que la reina Isabel no apostaba por este conjunto. La última vez que la vimos con él fue en 2017, con motivo del Jubileo de Zafiro, aunque también ha llevado el collar y los pendientes de forma aislada. Sin embargo, en los años noventa la tiara era una de sus preferidas. Aunque ahora es poco probable que la luzca de nuevo, no hay duda de que se trata de uno de los conjuntos más espectaculares del joyero británico.

Sin embargo, no es el parure de zafiros el único conjunto importante para la monarca. En sus últimos retratos oficiales, Isabel II ha recurrido a un estilismo similar, cambiando únicamente las joyas y las condecoraciones según se tratara de una zona u otra. Los analizamos a continuación.

Reina de Inglaterra

En su retrato oficial como reina del Reino Unido, la monarca lució, además del mismo vestido blanco, una de las tiaras más impresionantes de su joyero, la Kokoshnick, además del collar del Nizam de Hyderabad. 

 

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