María Vladimirovna: la “Zarina” más española y última royal en superar el Covid-19

La Gran Duquesa rusa tiene una vida apasionante y un fuerte vínculo con España desde donde ejerce con mano de hierro de Zarina de todas las Rusias

Rusia, Georgia y España. No es la ruta de la seda ni el triángulo de las Bermudas. Tampoco una competición automovilística. Son sencillamente los países que han marcado la vida de una de las aristócratas más peculiares de nuestro tiempo, la Gran Duquesa María Vladimirovna, una de las últimas descendientes de los Romanov y pretendiente al trono de la gran Rusia. De no estar bajo el mando de Putin, quién sabe si el país estaría presidido por esta fascinante “zarina” con sabor tan español. Y es que María es, sin duda, la más española de todas las rusas, ya que nació en nuestro país un 23 de diciembre de 1953, hace 66 años. Su vida es fascinante.

Maria y Jorge de Rusia
Gtres

María Vladimirovna Romanova es hija de Vladimiro de Rusia y de Leodina de Georgia. Es dos veces tataranieta (sus abuelos paternos eran primos) de Alejandro II de Rusia, antepenúltimo emperador ruso, convirtiendola, según el criterio de los realistas legitimistas en María I de Rusia. En 1992, año en el que murió su padre, se autoproclamó, como han hecho algunos de los más grandes de la historia desde Isabel la Católica a Napoleon Bonaparte, como Zarina y Autócrata de todas las Rusias, algo que es discutido por algunos familiares. Sin embargo, son muchas las casas reales europeas que la reconocen como digna descendiente de los Romanov y, por ello, legítima pretendiente al trono del país. Desde la casa de Braganza a los Saboya, pasando por los Borbón, con quien mantiene una excelente relación, María y su imponente porte lleva media vida luchando para que la monarquía vuelva a su país.

Fuerte vínculo con España

María de Rusia y Leonida de Georgia
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La Gran Duquesa no solo ha nacido en España sino que además ha vivido gran parte de su vida en el país donde estudió hasta que se fue a Inglaterra, donde cursó la licenciatura de Literatura Rusa en la Universidad de Oxford. De vuelta a Madrid, se casó con el príncipe Francisco Guillermo de Prusia, con quien tuvo un hijo, el heredero Jorge Mikailovich. Nada es para siempre y en el  año 1982 del pasado siglo la pareja se separó y, ocho años después, tras la caída de la Unión Soviética, María pudo viajar finalmente al país del que es heredera, pero que no había conocido. Desde entonces, desde primos, hermanos y parientes lejanos le disputan los títulos, pero ella, con ademanes de gran dama de hierro, se los sacude a todos de encima. Y es que María de Rusia es todo genio y figura. Tanto, que ni tan siquiera el coronavirus ha podido con ella. Esta semana se ha conocido que la Gran Duquesa es la última royal en superar la enfermedad. Algo que le va a permitir seguir ejerciendo de lo que más le gusta: de Zarina de todas las Rusias. Como si una sola no bastara.

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