Masako: la japonesa que llegó a emperatriz gracias a la infanta Elena

La esposa de Naruhito afronta una etapa de tranquilidad tras haber hecho grandes sacrificios por amor

Cumple cincuenta y seis años y por fin es emperatriz del País del Sol Naciente. La de Masako no ha sido una vida fácil, pero los sacrificios suelen recibir su recompensa y ella, tras muchos años de lucha y tristeza, sonríe de nuevo. Hace apenas un año, la ahora emperatriz afrontaba con miedo esta nueva etapa en su vida: "Si pienso en los días por venir, a veces me siento insegura sobre hasta qué punto podré serle útil al pueblo. Pero lo haré lo mejor que pueda para contribuir a que sean felices". Masako, que también se mostró nostálgica por la abdicación del padre de su marido por problemas de salud, siempre ha hecho ver su preocupación por el bienestar del pueblo japonés, incluso por encima del suyo.

La emperatriz consorte arrastra un largo historial de trastornos nerviosos y de ansiedad, sobre todo, por la responsabilidad que conlleva ser la esposa de Naruhito. La depresión de Masako se dio en un primer momento por la realización personal de la que la cohibían las familiares de Nahurito. Las mujeres de la familia no comprendían que la futura esposa del heredero tuviera otras metas que no fueran las de servir a su esposo y hacerle feliz. También, la soberana ha vivido en los últimos años una continua angustia causada por la falta de hijos varones y las leyes de sucesión ligadas a ello.

Si las cosas siguieran como están, su única hija, la princesa Aiko, no podría acceder al trono por el hecho de ser mujer. En Japón la culpabilidad por el sexo del bebé tiende a recaer en las mujeres y esto ha sumido en un constante estrés a Masako, haciéndola creer que no estaba lo suficientemente preparada para asumir el trono. Los médicos de la Emperatriz también han asegurado en alguna ocasión que ella todavía no estaba recuperada al completo y era conveniente que no tuviera una agenda muy cargada. A pesar de estos baches, Masako ha conseguido dejar de lado sus depresiones y poco a poco se hace cargo de más actos oficiales.

Aiko, Masako y Naruhito
Gtres

La complicada vida de la esposa de Naruhito estuvo ligada por un día con la de la infanta Elena. La hermana del rey Felipe VI fue invitada, junto a otra treintena de mujeres solteras seleccionadas, a un acto en el que se les presentaría al nieto del emperador Showa. Masako, aunque en un principio no estaba en la lista de invitadas, acudió a la fiesta en la que su actual marido se enamoró de ella al instante. Poco le importó al heredero al trono que la corte no aprobara la relación con una ‘plebeya’ y se ha manifestado en todo momento a favor de su mujer.

Continúa leyendo