Máxima y Guillermo se saltan las normas y ponen en riesgo a los holandeses

Los Reyes vuelven a acaparar titulares por un viaje que ha puesto en jaque al Gobierno

Máxima de Holanda
Gtres

 Máxima y Guillermo de nuevo en el punto de mira y otra vez por su presunta conducta irresponsable. Si el pasado verano los Reyes fueron duramente criticados por dejarse fotografiar durante sus vacaciones en Grecia con el dueño de un restaurante sin mascarilla y sin respetar la distancia de seguridad, ahora un nuevo viaje de la Familia Real pone en jaque su popularidad. Los Reyes han tenido que cancelar sus vacaciones y regresar de manera precipitada en un vuelo regular desde Grecia porque dese el Gobierno se había anunciado el pasado viernes el confinamiento parcial del país, y solicitado a la población que se desplazara lo menos posible para evitar la propagación del virus. Sin embargo, los Reyes y sus hijas no han hecho mucho caso a esta recomendación y el mismo viernes viajaban al país heleno para pasar unos días de descanso con sus hijas, coincidiendo con sus vacaciones de otoño, algo que en otra circunstancia habría sido completamente normal.

Apenas un día después de que la familia viajara a Grecia, tuvieron que regresar a La Haya para poner fin a las especulaciones, no sin antes emitir un comunicado al respecto: “no queremos que exista ninguna duda el respecto: para mantener controlado al Covid-19 es necesario que se sigan todas las medidas. La polémica generada por nuestras vacaciones no contribuye a eso”, decía el texto. Una polémica que ha contribuido a poner en jaque la imagen de la Corona, que ya estaba perjudicada por su actitud este verano.

No solo ellos han tenido que reaccionar ante la situación. El primer ministro Mark Rutte se ha hecho responsable del viaje de los Reyes, ya que él estaba al tanto de este desplazamiento. Rutte era consciente, pero había otros miembros del Gobierno que no sabían nada, como el ministro de Sanidad, que se enteró gracias a las preguntas de los periodistas durante una rueda de prensa. Precisamente él había sido quien había solicitado a los holandeses que no viajaran para frenar la expansión del virus. “Ha sido un error mío, me equivoqué al no decir no a tiempo, tenemos que sopesarlo otra vez”, declaraba el Primer Ministro ante la polémica.

Al margen de este ‘escándalo’ por su actitud irresponsable, las vacaciones de la Familia Real en Grecia están marcadas por la polémica. La compra de la exclusiva casa en la zona de Kranidi en 2012 supuso todo un shock para los holandeses, no solo por su coste, más de cuatro millones de euros, sino también por las reformas que llevaron a cabo, que provocaron reacciones entre los activistas. Sin embargo, el Gobierno griego justificó cualquier actuación alegando motivos de seguridad.

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