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Mette Marit, la royal más en riesgo por el coronavirus: un repaso a su dramática historia

La princesa de Noruega se encuentra entre los grupos de riesgo, por lo que el COVID-19 puede resultar muy peligroso

Mette Marit
Gtres

El coronavirus es actualmente el tema por excelencia de todos los titulares. Y es que, esta pandemia global está afectando a los planes de las diferentes casas reales europeas. Tanto viajes previstos como actos oficiales han sido cancelados, además de seguir las medidas que aconsejan las autoridades sanitarias. Sin ir más lejos, Felipe VI y Letizia se han sometido al test para descartar un posible contagio. Pero ellos no han sido los únicos royals mencionados respecto a este tema. El pasado martes conocimos la noticia de la infección de Carlos de Habsburgo-Lorena por el COVID-19. Aunque se encuentra aislado en su casa y en buenas condiciones, el austriaco ha confesado que “es molesto”.

No obstante, la que se encuentra ahora en el punto de mira es la princesa Mette Marit que, debido a su estado de salud, está preocupada por la expansión del virus. La esposa del príncipe Haakon se encuentra dentro de los grupos de riesgo, dado que padece fibrosis pulmonar crónica, una afección que directamente la coloca en los grupos de personas particularmente vulnerables a la enfermedad. Aunque en Noruega solo hay 200 casos diagnosticados, la población del país nórdico es muy baja, aproximadamente una décima parte de la de España, por lo que el número de contagios, en proporción, es parecido. Debido a esto, es posible que no veamos durante un tiempo a la princesa, que asistió a su último compromiso público el 27 de febrero. Marit está siguiendo al pie de la letra las recomendaciones de las autoridades sanitarias para así minimizar el riesgo de contagio, tal y como confirmaba el príncipe Haakon a la prensa.

Mette Marit
Gtres

Mette Marit experimentó una fase un tanto oscura antes de conocer al príncipe heredero Haakon, en la cual se vio inmersa en el mundo de las drogas. A pesar de que fue considerada por la policía noruega como un riesgo para la seguridad de la realeza, contrajo matrimonio con el príncipe en agosto de 2001. Pese a que se pensó que a partir de entonces su vida solo podía ir a mejor, en 2018 fue diagnosticada de fibrosis pulmonar, por lo que su agenda se vio considerablemente reducida. "Mi vida ha cambiado mucho”, aseguraba en el documental ‘El año con la familia real’, grabado por la televisión noruega. Ahora vive más tranquila y dispone de mucho más tiempo para disfrutar de sus hijos, para leer libros o para hacer tranquilas caminatas. Sin duda, todo un ejemplo de superación.

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