Ni tiaras ni grandes collares, esta es la historia de las dos joyas favoritas de Isabel II

Hay dos joyas de las que la reina de Inglaterra no se deshace nunca y no es precisamente su gran Corona

Isabel II
Gtres

Isabel II es la reina de las reinas. Una Majestad única, llena de pompa y boato propria de otra época, y con tal colección de joyas que podría ser la envidia del resto de casas reales. Pero mientras medio mundo admira las grandes alhajas de los Windsor, una mujer permanece ajena a todo ese brillo y quilates. ¿Quién? Pues la “dueña” de ese joyero de valor incalculable, la reina. Aunque luce a mendo muchas de ellas, no son ni mucho menos, sus favoritas. Hay joyas bastante más sencillas que tienen para la actual soberana un valor sentimental mucho mayor que todas las tiraras y collares de diamantes de su dinastía.

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Hay una de estas piezas, de la que nunca se separa, es su anillo de compromiso. Hace 72 años queIsabel II y Felipe de Edimburgo permanecen unidos y desde hace 72 años a la monarca no se le ha visto en ningún acto público sin el anillo con el que selló su amor y que además tiene una historia entrañable detrás. Reza la historia que cuando la madre del novio, la princesa Alicia de Grecia, tuvo conocimiento de que su hijo iba a desposar a la futura reina de Inglaterra, no se lo pensó dos veces: llevó la tiara con la que se había casado, un regalo de los últimos zares de Rusia, para que de ella se sacara un diamante para hacer el anillo que Felipe de Grecia y Dinamarca le entregaría a la joven Isabel. Un gesto que demuestra, una vez más, la inmensa generosidad de la abuela paterna del príncipe de Gales.

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Aparte del anillo de compromiso, que lleva siempre junto a su alianza de casada, la reina suele lucir además una pulsera, que también es un regalo de su marido, el duque de Edimburgo y que para el matrimonio simboliza su unión, la familia, los hijos y los nietos: en definitiva, toda su historia común. Una imagen vale más que mil palabras y en eso, como en muchas otras cosas, Isabel II es la reina absoluta. Teniendo todas las joyas a su alcance, para ella, realmente importantes son las que tienen un valor sentimental que va mucho más allá del valor económico.

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