Todo lo que no sabes del título que hará diferente a la princesa Charlotte

La hija de los duques de Cambrigde está llamada a convertirse en la sucesora de la princesa Ana, una de las royals de más prestigio entre los Windsor.

Charlotte
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Están separadas por varias generaciones pero tienen algo que las une de manera inexorable. A simple vista, entre la princesa Ana y la hija de los duques de Cambridge, la princesa Charlotte, existe un claro abismo. Solo comparten su pertenencia a una de las familias reales más importantes del mundo y el hecho de ser ambas princesas aunque, todo sea dicho, en el caso de Charlotte lo es por expreso deseo de la reina Isabel, al menos ahora mismo. La monarca firmó una carta patente cuando Kate Middleton se quedó embarazada del príncipe George según la cual establecía que todos los hijos de los Cambridge serían príncipes y recibirían el tratamiento de Alteza Real, cambiando así la norma de Jorge V en la que se establecía que solo el primer hijo del primer hijo del príncipe de Gales, para reducir la Familia Real.
 
Al margen de que ambas son princesas, lo cierto es que entre la única hija de la reina Isabel y Charlotte existe una conexión muy importante. Desde 1987, Ana es además Princesa Real, un importante título que le concedió la Reina y que es más que probable que mantenga hasta su muerte. Al finalizar el colegio, Ana decidió dedicarse por entero a su papel como representante de la Corona y muchas veces ha sido alabada por su compromiso, esfuerzo y grado de responsabilidad. Sin embargo, su sucesora natural es la princesa Charlotte.

Princesa Ana
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Cuando el príncipe Carlos sea rey, al no tener hijas, el papel de su hermana se mantendrá intacto pero una vez que Guillermo ascienda al trono, lo natural es que se lo conceda a su hija, aunque todo depende de la edad que entonces tenga Charlotte y también de su grado de implicación con la Corona. Pese a que cabría la posibilidad de que Guillermo despojara del título a su tía -en caso de que para ese momento aún siguiera vida-, lo cierto es que resulta poco probable y no se ha hecho hasta ahora. Tanto es así que Ana tuvo que esperar hasta bastante después de la muerte de la anterior Princesa Real para que la Reina se lo concediera.
 
 
El de Princesa Real es un título que el monarca británico suele conceder a su hija mayor, aunque no es algo que se herede de manera automática. Está inspirado en el de “Madame Royal”, que recibía la hija mayor del rey de Francia y tiene su origen en el siglo XVII. El título se concede por Orden Real -no por patente- y es el soberano quien decide cuándo y cómo lo otorga. Hasta el momento, en Inglaterra ha habido siete Princesas Reales, aunque antes de que existiera el título como tal, la hija mayor del rey tenía un status especial. Por ejemplo, de acuerdo a la Carta Magna, la primera boda de la hija mayor del rey debía ser financiada por los barones del reino; y por el estatuto de los 25 años del rey Eduardo III, el dormir con la hija del rey antes de su matrimonio constituía un acto de alta traición que se castigaba con la pena de muerte.

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