Zara Phillips cumple 40: así se ha gestado su gran metamorfosis

Del “rebel royal” a la madre de familia solidaria con los enfermos de coronavirus y los incendios australianos

Zara Tindall es la anti royal. Y no es que en ella haya un fervor republicano. Nada más lejos de la realidad. Simplemente, la hija de la princesa Ana, tiene una forma muy personal de entender y vivir su condición como nieta de Isabel II, algo que la ha hecho tremendamente popular y al mismo tiempo le ha traído también algunos quebraderos de cabeza. Ahora que ha cumplido 40 años, la primera nieta de la reina de Inglaterra bien puede hacer balance de una vida que ha estado marcada por el deporte, la rebeldía y últimamente, la solidaridad.

Zara Tindall
Gtres

Zara Anne Elizabeth Windsor Phillips nació en Londres un 15 de mayo de 1980. Rubia, robusta y simpática, colmó de alegría a su abuela, la reina, y también por supuesto a sus padres. De pequeña, su vida trascurrió con total normalidad salvo por un pequeño detalle: tanto ella como su hermano, Peter, no fueron obsequiados con ningún título nobiliario por expreso deseo de su madre, la princesa Ana, quien quiso que sus hijos tuvieran una vida de lo más normal. Dentro de lo posible lo consiguió.

Aunque siempre vivieron en palacios, rodeados de lujo y personal de servicio, a Zara, al igual que su madre, lo que le gustaba era el campo y los caballos. Desde muy joven, la joven mostró grandes aptitudes deportivas y al cabo de los años se confirmó lo que se esperaba: que sería una gran amazona. Maestros tuvo dos y fueron los mejores: sus padres. Los tres lograron ser medallistas olímpicos. Zara en los juegos de Londres 2012.

Zara y Mark Tindall
Gtres

Aunque siempre fue tenaz y disciplinada, su juventud tuvo puntos muy agitados. Tanto que la prensa británica la apellidó de “royal rebel” por sus fiestas y dudosas compañías. Pero una vez más el deporte le “salvó”. En el año 2003 conoció al jugador de Rugby, Mike Tindall, y el 2011 se casó con él, formando una preciosa familia. La pareja tiene dos hijas. Es al conocer a Tindall cuando la “princesa” va dejando atrás su imagen rebelde para convertirse, poco a poco, en lo que se esperaba de ella. Joyera de éxito, en los últimos tiempos su nombre ha estado asociado a campañas de solidaridad. Junto a su marido, donó más de 300 mil euros para combatir los incendios en Australia y más recientemente, con la crisis del coronavirus, ha donado un cuadro pintado por ella misma para recaudar fondos para ayudar el personal sanitario británico. Sin duda, la serenidad le ha llegado a los 40.

Continúa leyendo