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EXCLUSIVA | Del pincho de tortilla a los chascarillos: lo que no se vio del viaje de Letizia a Murcia

Descubre todos los detalles del almuerzo de la reina Letizia en su visita del pasado martes al puerto de Cartagena.

La reina Letizia inauguraba en la mañana de este martes su agenda oficial de la semana con su desplazamiento hasta la Comunidad Autónoma de Murcia. La consorte española viajó en solitario hasta la ciudad de Cartagena para presidir el acto de entrega de la Bandera Nacional a la “Fuerza de Guerra Naval Especial” de Infantería de Marina con base en La Algameca. Un viaje en el que ha vuelto a demostrar su gran personalidad luciendo un impresionante vestido blanco de encaje con semitransparencias. Además de por su estilismo, la reina Letizia será especialmente recordada en la ciudad portuaria por mostrar una gran amabilidad con todas y cada una de las personas que estaban esperando su llegada.
En torno a las 12:00 horas del mediodía doña Letizia hacía su aparición en el Muelle Juan Sebastián Elcano del puerto de Cartagena para dar comienzo al acto de entrega de la Enseña Nacional de la Fuerza de Guerra Naval Especial. Una jornada con la que inauguraba oficialmente su particular agenda de esta semana, y para la que la Reina decidió apostar por un estilismo de lo más innovador. En esta ocasión, la mujer de Felipe VI se decantó por un precioso diseño de encaje en color blanco firmado por Sfera, demostrando una vez más su compromiso con la moda española. Se trata de un vestido de encaje en tono blanco, de corte midi y repleto de motivos florales con transparencias en la zona de las piernas. Una pieza de cuello redondo y sin mangas que favorece la silueta de la monarca y da muestras de su estilizada figura. Doña Letizia ha complementado este diseño con unos salones destalonados en tono azul celeste firmados por Magrit y una cartera de mano a tono. Unos zapatos con tacón fino que la reina Letizia eligió a conciencia para esta ocasión.
Y es que la consorte no se olvidó de lucir la insignia de la Orden Española de Carlos III, la más importante de la que dispone hasta la fecha; y motivo por el cual se decantó por el color azul celeste a la hora de escoger los complementos de este diseño. Para completar el que ha sido su primer estilismo de la semana doña Letizia escogió como joyas sus pendientes de diamantes y topacio azul firmados por Bvlgari y su inseparable anillo de Karen Hallam. Como peinado decidió apostar por un recogido clásico con un discreto moño medio ideal para un día tan caluroso como el de este martes. Con este estilismo doña Letizia ha vuelto a dar muestras de su gran personalidad a la hora de vestir; rompiendo una vez más con la antigua tradición de la Casa Real que llevaba a las mujeres a vestir de negro y con mantillas y peineta en los actos de entrega de bandera.
Aunque si hay una tradición con la que la reina Letizia parece no tener intención de romper es con la de dar muestras se su gran simpatía y amabilidad con aquellos que acuden a saludarla en los diferentes actos oficiales en los que se ve involucrada. En su visita a Cartagena la Reina no ha dudado en pararse a saludar a todos aquellos que extendían su mano, regalándoles una sonrisa y unas cariñosas palabras. Una actitud que mantuvo durante todo el acto, demostrando una vez más ser una monarca muy cercana con el pueblo.
Tras su entrada triunfal por el puerto de Cartagena y la celebración de los actos protocolarios en el Muelle Juan Sebastián Elcano, la reina Letizia disfrutó de un suculento cóctel en compañía de los miembros de la Fuerza de Guerra Naval Especial de la Infantería de Marina. Un pequeño tentempié que tuvo lugar en el interior del Arsenal Militar de Cartagena y donde la mujer de Felipe VI se relacionó con todos los presentes como si de una más se tratara. Letizia demostró una vez más ser una persona normal y corriente, natural, campechana, sin aires de superioridad y con conversación para todo tipo de situaciones.
El testimonio presencial al que ha tenido acceso esta revista nos ha desvelado cuál fue el menú escogido para este acto oficial de la reina Letizia. Una vez que los actos oficiales vieron su fin llegó la hora del esperado coctel, celebrado en el interior del Arsenal, lugar ideal para refugiarse del sofocante calor que azotaba la costa murciana durante la mañana del pasado martes. Doña Letizia pudo disfrutar de un picoteo de lo más variado, ideal para hacer frente a las altas temperaturas. Además de pinchos de tortilla, lagrimitas de pollo y croquetas de pescado, la consorte española pudo disfrutar de productos típicos de la zona como unas tapitas de arroz caldero o unos conos de pescadito frito. Para ayudar a paliar el calor, nada mejor que unos buenos cócteles de salmorejo y gazpacho; y para terminar unos centros frutales ideales como postre. Al terminar esta comida protocolaria doña Letizia puso rumbo de vuelta a Madrid, donde el próximo jueves volverá a comparecer públicamente junto a Felipe VI en el Palacio de la Zarzuela con motivo de la reunión de la Comisión Delegada de la Fundación Princesa de Girona.
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