Alergias: todo lo que debes saber

Los periodos de polinización abarcan en la actualidad casi todo el año .

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Por Sandra Pulido.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que hacia el 2050 aproximadamente la mitad de la población mundial padecerá por lo menos algún trastorno alérgico.  Durante los últimos diez años las manifestaciones clínicas de las enfermedades alérgicas no han variado. Sin embargo, sí se conoce más de las mismas y, sobre todo, de los agentes alérgenos que las producen. 

Contaminación y cambio climático

Las alergias respiratorias (asma, rinitis)  continúan siendo las más prevalentes con el polen como uno de los principales agentes causantes de estas patologías. Este problema ha ido en aumento debido al crecimiento de especies autóctonas durante un tiempo más prolongado.

Tal y como destaca José Manuel Zubeldia,  jefe de Servicio de Alergología del Hospital  Universitario Gregorio Marañón, “los periodos polínicos se han alargado en el tiempo provocando que se solapen las estaciones. Hace unos años la época de polinización era de enero a  marzo. Ahora este periodo se ha adelantado al mes de noviembre/diciembre con la floración de las arizónicas”. Al igual sucede con las gramíneas, limitadas antes a mayo, ahora empiezan en el mes abril.

“Además, los pólenes de malas hierbas se van extendiendo a lo largo del verano y el otoño  hasta que empieza otra vez el invierno.  Por tanto, tenemos a los pacientes sintomáticos durante prácticamente todo el año”, añade.

Esta expansión de los periodos de polinización es consecuencia del cambio climático y de la contaminación.   Por ejemplo, las partículas como el diesel presente en el ambiente provocan que las plantas desarrollen unas proteínas de defensa que se expresa en forma de polen. “Por tanto, el mismo árbol o la misma hierba en una zona que está al lado de la autopista va a producir un tipo polen mucho más agresivo que el que está en mitad del campo”, puntualiza.

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Alergias alimentarias

Otras de las reacciones alérgicas más frecuentes en la población son las alimentarias. Sin embargo, los avances en la medicina han permitido descubrir más proteínas productoras de alérgenos y poder llevar a cabo perfiles más selectivos de cada paciente. “Podemos personalizar mucho más la medicina alergológica gracias a las nuevas herramientas. Antes teníamos que evitar grandes grupos de alimentos cuando no eran necesario”, explica Javier Montoro Lacomba, vicesecretario-Tesorero de la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC).

En concreto, el experto resalta que hay una proteína que está causando “una verdadera epidemia” y está suponiendo un antes y un después en la alergia alimentaria. Se trata de las proteínas transferidoras de lípidos (LTP). “Estas y otras profilinas (proteínas presentes en vegetales, polen, látex y veneno de himenópteros)  están generando un elevado número de alergias alimentarias a la población. Todo aquello que contenga estas proteínas en una cantidad elevada inducirá síntomas en los sujetos alérgenos”, continúa el experto.

La LTP es la más importante  y se encuentra mayoritariamente en la piel de melocotón y sus híbridos como albaricoque, paraguaya y nectarina, pero  también está presente en la en la avellana, la lechuga, la pera, manara mostaza o la ciruela…”, concluye.

Identificar la proteína causante de la alergia permite tratar mejor al paciente.

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