Cáncer del cuello uterino: hablemos del 90-70-90

Un 90% de personas diagnosticadas; un 90% en tratamiento y un 90% con carga viral indetectable… La estrategia 90-90-90 de Onusida puso en el mapa la eliminación del virus del sida. Ahora, un impulso similar pide reescribir el abordaje del cáncer del cuello uterino con un objetivo igual de ambicioso y alcanzable, según la OMS: hablamos del 90-70-90.

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Por Carlos B. Rodríguez.

El cáncer del cuello uterino es el cuarto tipo más común de cáncer entre mujeres a nivel mundial. Se calcula que en 2018 se diagnosticaron casi 570.000 nuevos casos y se produjeron por su causa más de 311.000 defunciones [1]. Pero estas cifras se ceban especialmente con algunas zonas del planeta, especialmente en América Central y del Sur, del África subsahariana y del sudeste asiático.

Según la Organización Mundial de la Salud [2], la incidencia de cáncer del cuello uterino normalizada por edades varía de 75 por 100.000 mujeres en las zonas de máximo riesgo a menos de 10 por 100.000 mujeres en los países de mínimo riesgo. La mortalidad va a la zaga. La Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM) recuerda que entre el 85 y el 90 por ciento de las muertes en 2018 tuvieron lugar en países subdesarrollados.

La idea de que estas desigualdades aumentarán si no se toman medidas ha llevado al Consejo Ejecutivo de la OMS a plantear una estrategia mundial de eliminación del cáncer de cuello uterino. Para conseguirlo sería necesario alcanzar, para el año 2030, las metas 90-70-90:

1. 90% de las niñas vacunadas totalmente con una vacuna contra el virus del papiloma humano (VPH) antes de cumplir los 15 años;
2. 70% de las mujeres examinadas mediante una prueba de alta precisión antes de los 35 y los 45 años;
3. 90% de las mujeres diagnosticadas con cáncerdel cuello uterino reciben tratamiento:
- 90% de las mujeres con cribado positivo tratadas por lesiones precancerosas;
- 90% de casos de cáncer invasivo tratados.

[1] https://gco.iarc.fr/today/data/factsheets/cancers/23-Cervix-uteri-fact-sheet.pdf 
[2] http://apps.who.int/gb/ebwha/pdf_files/EB146/B146_9-sp.pdf

Situación en España

En España, según asegura Antonio González, miembro de la Junta Directiva de SEOM y jefe del Servicio de Oncología Médica de la Clínica Universidad de Navarra en Madrid, y Luisa Sánchez, oncóloga médico del mismo hospital, el cáncer de cérvix es la 11ª neoplasia más frecuente en mujeres, con 1.656 nuevos casos en 2018.

Estos expertos hablan de una incidencia aproximada de 10.8 casos por cada 100.000 mujeres al año y una mortalidad de 3.6 casos por cada 100.000 mujeres al año. España parte de una buena posición en relación a los objetivos, pero queda trabajo por hacer. La OMS ha establecido que el cáncer del cuello uterino deje de considerarse un problema de salud pública cuando la tasa de incidencia sea inferior a 4 por cada 100.000 mujeres.

La prevención

Teniendo en cuenta la calidad y generosidad del sistema sanitario español en materia de tratamientos y cuidados paliativos, en la agenda de todos los expertos está el insistir en las primeras fases, apostando por la  prevención. Eso pasa, en primer lugar, por reforzar la idea de que la vacunación es el único instrumento positivo que tenemos para evitar enfermedades que pueden tener un impacto severo sobre la salud. Especialmente en el caso de la vacuna del VPH, que no está incluida en el calendario vacunal.

Amos García, presidente de la Asociación Española de Vacunología, recuerda que en España los programas de vacunación  tienen tres virtudes: una vacuna sólo se incorpora al calendario vacunal tras un riguroso proceso de planificación y análisis; una vez incorporada es gratuita para la ciudadanía y cuenta a su favor con unos profesionales que tienen muy claro que las recomendaciones vacunales son una de las principales herramientas para mejorar la salud.

Esto, comenta este experto, no sólo ha permitido que en España los movimientos anti-vacunas sean anecdóticos. En el caso concreto de la vacuna del VPH también ha hecho que las coberturas vacunales, si bien no son tan altas como las de la primera fase de la vida, sí sean bastante altas, y mejorando. “En esa vertiente estamos claramente en objetivo de conseguir esa meta”, declara Amós García.

En los límites de la vacuna llega el siguiente gran escalón en el abordaje del cáncer de cérvix. “El cribado de cáncer de cérvix es una estrategia de prevención efectiva y eficiente para prevenir el desarrollo del tumor”, recuerdan desde SEOM. Es más, los oncólogos Antonio González y Luisa Sánchez destacan que “cubre a aquellas mujeres que no se vacunasen por diferentes motivos y también a aquellas con lesiones cervicales ocasionadas por un subtipo de VPH no incluido en las vacunas”.

¿Cuáles son los factores de riesgo del cáncer de cérvix?

Según los doctores Antonio González y Luisa Sánchez, la infección crónica del VPH es la causa fundamental en más del 99 por ciento de los casos de cáncer de cérvix. Por tanto, comentan, “se consideran factores de riesgo todos aquellos relacionados con la adquisición de la infección”.

Otros incluyen la edad temprana de inicio de las relaciones sexuales; la promiscuidad sexual o las parejas de alto riesgo; el uso de la píldora anticonceptiva; la inmunosupresión; el tabaquismo; la multiparidad y el primer embarazo a una edad temprana; la falta de adherencia al programa de cribado poblacional y los antecedentes de co-infección por enfermedad de transmisión sexual.

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