La adherencia terapéutica también suma

La falta de ésta puede acarrear graves consecuencias tanto para el individuo como para el conjunto de la sociedad.

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Por Mónica Gail.

“Siempre ha sido importante la adherencia al tratamiento, pero ahora lo es más”. Pilar de Lucas, vocal del Comité Científico del Grupo OAT (Observatorio de la Adherencia al Tratamiento) y ex presidenta de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (Separ), recalca que es fundamental seguir las recomendaciones de los profesionales sanitarios Y aún más en los tiempos que corren, con la expansión del brote de Covid-19 amenazando la salud mundial.

De Lucas recuerda también que cuando hablamos de adherencia no solo nos estamos refiriendo a “tomar pastillas”. La adherencia engloba tanto fármacos como no fármacos. “Es el grado de cumplimiento o no del paciente” al tratamiento que se le ha impuesto, como también afirma Ana María Dago, presidenta de la Fundación Pharmaceutical Care.

 

¿Por qué se hace tan necesaria la adherencia al tratamiento?

La falta de ésta puede acarrear graves consecuencias tanto para el individuo como para el conjunto de la sociedad. A nivel personal, puede derivar en un agravamiento del problema de salud y “aumentar la posibilidad de una recaída”, explica Dago. Ante la situación que estamos viviendo en la actualidad por culpa del nuevo coronavirus, esto no se puede permitir. No es el mejor momento para acudir a los servicios sanitarios con la sobrecarga que ya tienen. Para no saturar los hospitales aún más, es preciso que los pacientes no dejen de tomar su medicación “por el miedo a salir de casa” para comprar sus medicinas, indica la farmacéutica.

“Todos debemos ser responsables y los pacientes deben asumir la parte de responsabilidad que les corresponde”, apunta. “Los farmacéuticos estamos trabajando para evitar que esto ocurra, para que nadie se quede sin su medicación”, expone Dago. Además, la falta de adherencia puede provocar la aparición de efectos adversos que, a su vez, den lugar a la instauración de nuevos tratamientos que no hubiesen sido necesarios. “Todo esto implica una pérdida de calidad de vida del paciente”, concluye.

Y por recomendaciones no solo hay que entender el seguimiento de los medicamentos prescritos, sino que además se incluye el ejercicio, la dieta, los cambios en el estilo de vida… Porque, en ocasiones, los hábitos de vida “tienen tanta importancia como el buen uso de los medicamentos”, dice la farmacéutica.

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