La manicura permanente y sus peligros en tu piel

Los dermatólogos han hecho saltar las alarmas con el aumento de casos de dermatitis alérgica de contacto, una reacción de nuestro cuerpo a las sustancias que contienen los esmaltes de las uñas permanentes.

Daños a la salud de la manicura permanente
Imaxtree

Por Sandra Pulido

Los casos de dermatitis alérgica de contacto está alcanzado cifras alarmantes debido al uso de esmaltes permanentes que contienen acrilatos. “Se trata de una reacción que se produce en la piel a consecuencia del contacto con una sustancia química a la que el cuerpo previamente se ha sensibilizado”, explica Juan García Gavín, dermatólogo del Grupo de Dermatitis de Contacto y Alergia Cutánea de AEDV.

El cuerpo interpreta esta sustancia como extraña y desencadena una reacción inmunológica que provoca enrojecimiento, descamación, picor y alteraciones en la uña y sus alrededores. “Son reacciones que causan una especie de eccema provocando que la uña se deforme. A veces se sobreinfecta por levaduras (Candida albicans) y no se cura hasta que se elimina la sustancia”, describe el dermatólogo.

Los profesionales son más propensos a sensibilizarse porque contactan con la sustancia en crudo. Sin embargo, los casos están aumentando también entre los clientes. “Como se ha generalizado tanto hemos visto a muchos usuarios que también han desarrollado dermatitis alérgica de contacto”, argumenta García Gavín, quien puntualiza, que “los clientes tiene menos posibilidades de sensibilizarse porque no contactan durante tanto tiempo con la sustancia en crudo”, añade.

Los acrilatos son monómeros que se utilizan para formar sustancias plásticas. En este caso es lo que se utiliza para dar cuerpo a la uña. “El profesional primero lima la uña del cliente y a continuación va colocando las capas de acrilato que se van pegando entre sí hasta generar una sustancia sólida que es lo que va a formar la uña artificial con unos colores o formas concretas”, detalla el dermatólogo. Una vez que la sustancia en crudo se solidifica ya no provoca sensibilización.

Según el especialista, dentro del grupo de acrilatos hay algunos muy frecuentes que suelen dar problemas. Este es el caso del metil metacrilato que está presente en todos los productos que producen este tipo de manicura.

¿Por qué los profesionales son los grandes perjudicados? “Porque el profesional que aplica los acrilatos y contacta con la molécula lleva los guantes habituales que no protegen frente a este tipo de sustancias. Al ser moléculas tan pequeñas se pueden colar por cualquier lado, llegando a provocar lesiones en la cara y en otras zonas expuestas”, afirma el experto.

El mayor problema de esta afección es que cada vez que el paciente contacte que con un acrilato (en cualquier material) va a desarrollar una reacción “y no hay mucha forma de protegerse”, especifica García Gavín.

El único tratamiento es alejarse de la sustancia porque se trata de una sensibilidad tipo 4. Es decir, una reacción alérgica que es tan potente que da igual el fármaco que se administre. El 100% de los trabajadores tienen que dejar el trabajo a largo plazo”, concluye.

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