Nadia Calviño, Ministra de Economía y Empresa en funciones, reflexiona sobre la brecha entre hombres y mujeres en la sanidad

"La dedicación de la mujer al cuidado de los demás ha comportado su menor disponibilidad para asumir tareas profesionales o políticas. Así se refleja en la brecha de género ", esta y otras potentes reflexiones de Calviño entorno a la situación de las mujeres en la sanidad.

Nadia calviño Ministra de Economía y Empresa en funciones
Gtres Online

El Cuaderno Violeta de Mujeres de la Sanidad recoge la participación de cerca de 40 mujeres influyentes del sector sanitario, representantes de sociedades científicas, del ámbito de la gestión, las instituciones públicas y la investigación y diversas compañías, que ofrecen las claves para el impulso del talento femenino en los puestos de decisión. Esta publicación recoge y resume las reflexiones de estas mujeres, líderes en sus respectivos ámbitos profesionales y también de aquellas que han participado en los encuentros de Mujeres de la Sanidad sobre la conciliación, la importancia del networking y de captar y desarrollar el talento femenino.

Hoy recogemos las potentes reflexiones de Naia Calviño, Ministra de Economía y Empresa en funciones.

Más igualdad de género para tener más salud. España es uno de los países con mayor esperanza de vida del mundo, y está llamado a liderar ese ranking a partir del año 2040, según algunos estudios. Más allá de nuestro sano estilo de vida o saludable alimentación, el secreto de nuestra longevidad estriba en buena medida en nuestro excelente sistema de salud, piedra angular del estado del bienestar.
Sin embargo, aunque el acceso a una sanidad pública y de calidad está garantizado para todos los españoles, independiente de su situación económica, territorio de residencia o, evidentemente, de su sexo, la realidad es que también en el campo de la sanidad persisten importantes brechas de género.
Y no me refiero únicamente a la menor presencia de mujeres en puestos de dirección -pese a ser mayoría en las carreras y empleos del sector salud-, o a la diferencia salarial, que roza el 14 por ciento y es superior a la media nacional. Hablo de la brecha que existe en asuntos como la incidencia de algunos tipos de enfermedades o las consecuencias para la salud de un desigual reparto de las tareas domésticas y de cuidado de la familia.
Pese a los muchos avances conseguidos en las últimas décadas, particularmente en relación con la prevención, aún hay muchos  ámbitos en los que queda camino por recorrer, tanto desde el punto de vista laboral y de conciliación, como desde la incorporación de una perspectiva de género a las estrategias de salud.
La generalización de las nuevas tecnologías y la digitalización en este ámbito abre muchas puertas para que avance la igualdad, siempre y cuando seamos capaces de evitar que en este nuevo entorno se reproduzcan los sesgos de género que existen en la realidad analógica.
Alcanzar estos objetivos de igualdad será beneficioso para las mujeres pero también para el propio sistema sanitario y, en última instancia, para todos los ciudadanos de nuestro país.

"Queda camino por recorrer, tanto desde el punto de vista laboral y de conciliación como desde la incorporación de una perspectiva de género a las estrategias de salud".

Nadia Calviño, Ministra de Economía y Empresa en funciones

Salud y mujer

Pocas palabras tienen tanta relación entre ellas: las mujeres han hecho, a lo largo de historia, un extraordinario esfuerzo para preservar la salud de las personas de su entorno, desde el momento de la concepción. Y para atenderles en sus patologías hasta el último minuto de sus vidas. Esa dedicación al cuidado de los demás ha comportado su menor disponibilidad para asumir tareas profesionales o de participación política. Así se refleja en la brecha de género en las retribuciones, significativamente inferiores a las de los hombres con análogas responsabilidades; y, como consecuencia, en la brecha de género, aún más amplia, en las pensiones públicas.
España es uno de los países donde más rápidamente se han incorporado las mujeres en todos los niveles educativos, para desempeñar incluso tareas tradicionalmente “propias” de los hombres. Si observamos el sector sanitario -incluyendo el ámbito de la investigación científica-, resulta evidente que la mayoría de sus profesionales son hoy día mujeres; y, también, que esa mayoría no se corresponde con el porcentaje de mujeres en puestos directivos.
Es frecuente escuchar que las mujeres no asumen más responsabilidades porque ellas “se ponen límites”: prefieren horarios más cortos para atender a sus familias, arrastran una falta de autoestima frente a determinados desafíos profesionales... Vamos, que si existen “techos de cristal”, es “culpa nuestra”.
España está aún retrasada en ámbitos fundamentales para el impulso definitivo a la igualdad de género. Hay elementos culturales sobre los roles de hombres y mujeres presentes en las edades más tempranas, en la escuela y en la familia.
Pero, sobre todo, España carece de una red pública, asequible y de calidad, de servicios para atender a los niños en edad preescolar así como a los mayores, a los discapacitados y a los dependientes. Es urgente dar respuesta desde la acción pública a estas carencias. Como es urgente promover la responsabilidad de avanzar en igualdad de género, tanto en las administraciones como en las empresas privadas. Y, por supuesto, está ya en la agenda política la necesidad de racionalizar los horarios de trabajo, con una legislación sobre los usos del tiempo que permita aproximarnos a países de nuestro entorno, donde se promueve la conciliación entre la vida laboral, familiar y personal.

Para todo ello, resultan imprescindibles actividades como las que nos convocan en torno a las mujeres de la sanidad: es preciso conocer la realidad, porque muchas mujeres tienden a aceptar un exceso de horas de trabajo, dentro y fuera del hogar, sintiéndose además culpables en su dimensión familiar. Así que, cuantas más mujeres compartan su experiencia y denuncien incumplimiento de las leyes vigentes, más rápido avanzaremos hacia una sociedad de hombres y mujeres más libres y más responsables.

 

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