Protección solar: con la la mente puesta en el verano y, la piel, en invierno

El confinamiento ha hecho que este año nuestra piel no tenga oportunidad de aclimatarse al sol, por eso es imprescindible extremar las precauciones.

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Por Alberto Cornejo.

Está claro que la expansión de la Covid-19 y la aplicación de medidas frente a la pandemia han dado un vuelco a la forma de afrontar el verano. No solo en la mera planificación de las vacaciones estivales, tan deseadas, también en cuestiones intrínsecas a ellas como la (mayor) exposición al sol en esta época del año y la necesaria fotoprotección. En este aspecto, el Coronavirus ha propiciado que nuestra mente y nuestro cuerpo viajen a distintas velocidades. Y es que, con la mente puesta en el verano, la piel sigue aún en su particular invierno.

"En el invierno nuestro cuerpo produce melanina de forma progresiva hasta la llegada de la primavera, creando nuestra fotoprotección intrínseca. En situaciones normales, ya durante los meses de primavera y debido al aumento del índice ultravioleta, nuestro cuerpo reacciona produciendo melanina y desensibilizándose frente a la radiación solar", explica Tomás Muret, vocal nacional de Dermofarmacia del Consejo General de Farmacéuticos. Una suerte de aclimatación —conocida como hardening— que no se ha podido producir en esta ocasión. "El problema de este año es que la población, al haber estado confinada, no ha tenido esa desensibilización progresiva o esa fabricación de melanina habitual", confirma.

Por ello, el riesgo de que se produzcan más casos de fotodermatosis (reacciones alérgicas) o quemaduras en exposiciones directas al sol es mayor que en temporadas pasadas. "Estamos constatando muchas personas con quemaduras por pequeñas exposiciones solares, que en años anteriores no les había creado ni siquiera un pequeño enrojecimiento", Tomás Muret.

En busca del sol perdido

Así las cosas, la piel necesita también adaptarse a su propia nueva normalidad. Y ello requiere que este verano "se extremen las precauciones en torno a la fotoprotección", aconseja este experto, apostando por una exposición gradual, progresiva y responsable para no dañar este órgano. En este sentido, se debe descartar todo intento de recuperar con prisas las horas de sol 'perdidas'. "Siempre es un error buscar un bronceado rápido, pero este año es todavía más peligroso", apunta Muret. No solo para evitar las quemaduras solares, sino también "para evitar el efecto acumulativo de la radiación solar en nuestra piel, que deriva en un envejecimiento prematuro, hiperpigmentaciones y cáncer cutáneo", avisa este especialista.

Por debajo de la tela

A las sempiternas recomendaciones a seguir para una adecuada fotoprotección (vestir ropa apropiada, uso de gafas de sol, reforzar la dieta con alimentos ricos en vitamina D, una correcta hidratación, aplicación de fotoprotector solar según el fototipo, etc.), el uso de productos de protección para la Covid-19 también exige una serie de medidas adicionales a sumar esta temporada. Por ejemplo, tal como se recuerda desde el Consejo General de Farmacéuticos, también es necesario usar protección solar en la piel cubierta por la mascarilla.

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