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Psoriasis: más allá de las apariencias

Psoriasis y artritis psoriásica: dos enfermedades diferentes que (por desgracia) suelen ir de la mano, con graves consecuencias. Descubre en qué se diferencian y cómo tratarlas.

Psoriasis: más allá de las apariencias
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Más de 125 millones de personas sufren pso-riasis en el mundo —de ellas, más de un mi-llón en España—, de las cuales entre un 20 y un 30% desarrollan artritis psoriásica (APs). Estas enfermedades dificultan la vida de las personas que las padecen con importantes cargas físicas y emocionales. Así como la psoriasis es una enfermedad más conocida, y que ha generado una ma-yor concienciación, la APs sigue siendo una gran desconocida para un sector de la sociedad.

"Se trata de dos enfermedades diferentes que frecuentemente se asocian. Básica-mente, la psoriasis es una enfermedad que afecta a la piel, mientras que la APs es una enfermedad que afecta a las articulaciones. Hay pacientes que padecen una sola y otros pacientes que padecen las dos", ex-plica Esteban Daudén Tello, jefe de Servi-cio de Dermatología en el Hospital Uni-versitario de la Princesa de Madrid. Sin embargo, este facultativo puntualiza que alrededor del 20% de los pacientes con psoriasis asocian APs, y un 90% de los pa-cientes con APs tienen psoriasis. "Presen-tar APs sin psoriasis no es muy frecuente", añade el especialista

Los síntomas

La psoriasis es una enfermedad inflamato-ria y crónica de la piel que produce placas rojizas con descamación blanquecina. Puede afectar a cualquier parte del cuerpo, pero especialmente a las zonas de codos, rodillas, cuero cabelludo, abdomen, pier-nas, espalda y uñas. En cambio, la APs se manifiesta fundamentalmente con dolor en la articulación, inflamación y dificultad en la movilidad. "Estas manifestaciones se pueden dar en las articulaciones que lla-mamos periféricas (articulaciones de los dedos de las manos, rodillas, muñecas, et-cétera) y en el esqueleto axial: columna vertebral, incluidas las articulaciones sa-croiliacas", continúa Daudén.

"La APs es realmente una entesitis. Es de-cir, una inflamación de la inserción de los músculos en los huesos. También puede manifestarse como una fascitis plantar o tendinitis en el tendón de Aquiles. Las ma-nifestaciones clínicas de la APs son muy variadas", detalla.

Tratamiento

La APs se trata generalmente con antiinfla-matorios en los estados más leves. "En casos resistentes o más graves, se pueden em-plear inmunosupresores clásicos o más recientemente los denominados fármacos biológicos, que son proteínas que semejan productos naturales", explica. Dentro del grupo de tratamientos biológicos, "desta-can los fármacos anti-TNF y los inhibido-res de la interleucina-17 e interleuci-na-12/23", subraya.

Asimismo, este tratamiento difiere en cier-ta medida con el de la psoriasis. "Para la psoriasis, especialmente sus formas leves y moderadas, empleamos la terapia tópica y fototerapia, ineficaces para la APs. Por el contrario, numerosos agentes sistémicos (inmunosupresores y biológicos) son útiles para ambas enfermedades", confirma este dermatólogo.

Cabe recordar que, en función de su grave-dad, la APs puede llegar a causar mutilacio-nes y lesiones deformantes. "En el pasado, se consideraba que la APs era una enferme-dad relativamente leve, pero es muy grave si no se toman medidas adecuadas. Por ello es fundamental un diagnóstico y tratamien-to precoz", resalta el especialista, que inci-de en que con la terapia biológica se puede controlar la mayoría de APs.

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