¿Qué impacto tiene el confinamiento sobre la salud mental?

El confinamiento para evitar la propagación del coronavirus es una situación novedosa para prácticamente toda la sociedad. Así, enfrentarse a pasar este período encerrados en el domicilio como consecuencia de una pandemia mundial puede generar consecuencias muy diversas. Ira, ansiedad, preocupación, soledad… expertos en psiquiatría y psicología informan de las reacciones que puede desencadenar este ‘encierro’.

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Por Nieves Sebastián.

Según la Sociedad Española de Psiquiatría (SEP) situaciones como la crisis del coronavirus tienen una alta repercusión sobre nuestra salud mental. Esta, puede manifestarse de diversas maneras y por diferentes causas. Una de ellas, la enfermedad en sí y el miedo de que afecte a uno mismo o a las personas de su entorno. En caso de producirse este contagio, este miedo se puede transformar en ira o rabia al pensar que el contagio se ha debido a una irresponsabilidad o descuido de uno mismo u otra persona.

Pero uno de los hechos que más puede afectar a la salud mental es el confinamiento establecido para evitar la propagación de la enfermedad. Sin embargo, aunque afecte a la población de manera generalizada, afecta en diferente grado en función de diferentes circunstancias.

Con o sin alteraciones previas

Jerónimo Saiz, patrono de la SEP, señala que hay que discernir entre aquellas personas que ya tenían alguna afección de salud mental previamente a esta situación y los que no. También, en el caso de padecer alguna alteración en la salud mental, hay varios grados.

En el caso de problemas más frecuentes como la ansiedad o la depresión, Saiz afirma que, curiosamente, “tenemos la experiencia de que en situaciones de crisis vitales como guerras, epidemias o grandes problemas del entorno los síntomas disminuyen, pasando a un segundo plano”. Y es que, según explica Saiz, “nuestro organismo y mecanismos de defensa tienen un orden de prioridades, unas jerarquías”. Sin embargo, en otras alteraciones, pasar un período de tiempo largo en casa afecta de manera diferente. Así, más que a nivel de la propia afección, es necesario tener en cuenta otros problemas. “En pacientes con enfermedades mentales crónicas y síntomas persistentes como una esquizofrenia de mala evolución o crónica, un trastorno bipolar o similares, lo que hay que asegurar es que no se deje de recibir el tratamiento adecuado”, afirma el psiquiatra. También especifica que más allá de que la enfermedad empeore por la tensión de la situación, si no se pueden seguir las pautas de medicación, “los síntomas se disparan y todo se complica”.

Nuevas alteraciones

Sin embargo, mientras que en personas con patologías relativas a la salud mental, la situación por lo general no va a empeorar, crisis como las del coronavirus sí pueden hacer que personas sin ninguna afección sufran alteraciones. “Las personas sin patologías previas sometidas a este estrés, incertidumbre o frustración pueden desarrollar una serie de síntomas van desde la ansiedad hasta la ira, aburrimiento, irritación o no tolerar la situación” concreta Saiz. Pero el experto plantea que esta situación no es tan frecuente. Factores como la soledad, el tipo de inmueble en que residamos o nuestra situación socioeconómica “pueden agravar o favorecer que la repercusión sea mayor”.

Además, uno de los factores que más puede repercutir en la salud mental, como indica Saiz, es la incertidumbre respecto al tiempo que va a durar el confinamiento. “Vivir con la amenaza de que se pueda prolongar, no tener un límite al no tener una situación bien conocida puede conducir al estrés, a la desmoralización, y a unas conductas descontroladas”, apunta el psiquiatra.

Actitud positiva e impacto posterior

Ante este tipo de situaciones, Saiz recomienda resignarse y tratar de mantener una actitud lo más positiva posible. Uno de los pensamientos a tener en cuenta, según el experto, es “aceptar que es algo que hay que hacer, que no es algo que nos hayan impuesto”. Respecto a las secuelas que pueden quedar como consecuencia de esta situación Saiz es claro: “no lo sabemos”. El principal problema que detecta, es que “creíamos que teníamos todo resuelto y seguro y de repente se ha venido abajo, por lo que es fácil que todo luego sea distinto”.

Para tratar de esclarecer las secuelas que pueden quedar después de este confinamiento, Saiz recuerda otras situaciones traumáticas vividas a nivel social.  “A nivel de nuestra experiencia personal hemos vivido la terrible situación de los atentados del 11M, que fue algo mucho más parcial o en Estados Unidos, los atentados de las Torres Gemelas que parecía que iban a dejar unas secuelas imborrables”. Pero también, en este aspecto, el psiquiatra es relativamente positivo. “En estos casos, las secuelas se han limitado más a las víctimas y su entorno”. Por ello, asevera que aquellas personas que a pesar de estar cerca de una situación traumática no la viven directamente “son capaces de recuperar todas sus capacidades”.

Terminar el confinamiento pensando en positivo

Jerónimo Saiz anima a pensar que el cambio producido por la situación de confinamiento no tiene que ser necesariamente negativo, sino positivo. Para ello, sugiere que pensemos en “cómo ha respondido el resto de la gente y uno mismo, sustentar nuestra confianza y nuestra seguridad en que hemos podido superar una situación extrema”.

También alude a que “se dice que no sabemos hasta donde podemos soportar y sobre esa confianza, esa resiliencia y psicología positiva tenemos experiencias parciales”. Y es que, según concluye Saiz, “el ser humano tiene grandes mecanismos de defensa, grandes capacidades y eso es en lo que hay que incidir: en la capacidad que hemos tenido y tenemos de ayudarnos unos a otros, pensar que se puede construir algo bueno a raíz de todo esto, y que lo terminaremos recordando como algo que superamos”.

Confinamiento: más riesgos para las mujeres

Desde ONU Mujeres, división de la Organización de Naciones Unidas dedicada a abordar los problemas específicos de la mujer, alertan de las consecuencias concretas que puede tener la crisis del coronavirus sobre las mujeres. En primer lugar hacen referencia al aumento de la carga mental que sufren en esta situación. Y es que, según detallan, las mujeres cargan en mayor medida con las labores de cuidados, trabajo que se intensifica durante esta etapa de confinamiento.

Este ‘encierro’ decretado en diversos países también tiene impacto sobre la violencia de género. Y es que, al no poder salir del domicilio, según especifican desde ONU Mujeres, “hay un menor acceso a la salud sexual y reproductiva y un aumento de la violencia en los hogares”. Ya existen datos del aumento de la violencia doméstica durante este período de encierro, fenómeno que a su vez aumenta las repercusiones en la salud mental de las mujeres. Desde que se decretase el confinamiento en China, se ha registrado un aumento de los casos de violencia de género. Además, el Gobierno chino habilitó una línea telefónica de apoyo psicológico a las víctimas que se colapsó durante sus primeras horas de funcionamiento, lo que refleja el empeoramiento de la situación.

 

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