Refuerzos asistenciales: el eterno problema en el verano más incierto

A 1 de julio, había en España más de 50 rebrotes de Covid-19. Todos estaban bajo control, pero alimentaban una pregunta típica de estas fechas: ¿en qué situación estarán las urgencias este verano?

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Por Carlos B. Rodríguez.

El problema de la falta de profesionales sanitarios en España viene de lejos. Las organizaciones que representan a los médicos y enfermeros insisten desde hace años en la necesidad de adecuar las plantillas al número de habitantes de cada zona y a la época del año. Si hablamos del verano parece lógico, por ejemplo, que haya que reforzar las zonas turísticas. Este año, el problema se agrava, porque a él se suma la crisis generada por la pandemia.

No es solo que falten profesionales. Es que los que están en activo están exhaustos física y psicológicamente, recuperándose después de haber absorbido la mayor parte del impacto del coronavirus. Según las cifras oficiales proporcionadas por el Ministerio de Sanidad, el número de profesionales sanitarios con positivo en COVID-19 superaba los 52 500 hasta el 25 de junio. Aunque en el desconfinamiento los datos de contagios han ido en descenso, se siguen registrando nuevos casos: más de 2100 entre el 11 de mayo y el 2 de julio.

Incertidumbre, denominador común

Todo ello está cuestionando, más que nunca, la organización asistencial de cara al periodo estival. Urge reforzar, primero, las plantillas de Atención Primaria. Cada verano, las dificultades que atraviesan médicos y pacientes se repiten por las ausencias vacacionales. Son frecuentes las agendas de médicos con 35, 40, 50 o más pacientes al día. La precariedad de los contratos temporales tampoco ayuda a garantizar sustituciones.

También, más que nunca, este año urge reforzar los servicios de Urgencia. Su situación la explica muy bien Iria Miguens, urgencióloga y miembro de la Junta Directiva de SEMES, la Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias: "La incertidumbre es el denominador común en el momento actual", dice, debido, por un lado, al componente del personal sanitario exhausto, y por otro a la parte asistencial. "Con la apertura de fronteras y cambios en relación con la Nueva Normalidad, no se puede predecir con claridad un rebrote del SARS-CoV-2. Tampoco está todavía claro el manejo y tratamiento de la COVID-19", añade.

Peticiones a la administración

Es por eso que la habitual entrega a los pacientes por parte de los Servicios de Urgencias toma este año un cariz especial. "Conceptualmente facilita el entender que más que nunca tendremos que estar preparados, alerta. Sabemos que puede volver a ocurrir lo acontecido en marzo, abril y mayo", expone Miguens.

SEMES solicita que se preserve la seguridad de los urgenciólogos y que sus condiciones de trabajo sean "coherentes al esfuerzo realizado" a lo largo de tantos años. Además, dada la incertidumbre y que en este momento se están asumiendo "lo que otros niveles asistenciales aún no han retomado" es preciso, dice Miguens, dimensionar las plantillas y proporcionarlas a la demanda asistencial "tan alta que existe".

¿Protocolos para un verano Covid-19?

Los protocolos médicos son recomendaciones sobre los procesos diagnósticos que ayudan a homogeneizar la asistencia sanitaria. En el caso de la COVID-19, sin embargo, "son tan necesarios como efímeros", según SEMES, debido al "poco tiempo de recorrido" de la enfermedad. Cada día se arroja nueva información en los mismos ámbitos que necesitamos a su vez protocolizar.

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