Unidad: la receta para robustecer al Sistema Nacional de Salud

El Sistema Nacional de Salud se prepara para fortalecer sus estructuras y recursos, tanto para la vigilancia epidemiológica como promover la salud y la educación para la salud.

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Por Carmen M. López.

En las últimas semanas y debido a la crisis de la  COVID-19, el Sistema Nacional de Salud está trabajando en robustecer sus estructuras. Desde el impulso de la Salud Pública, pasando por la inversión en ciencia hasta el apoyo de los recursos humanos… Estas han sido algunas de las claves propuestas por expertos. Lo han hecho en el Congreso de los Diputados a lo largo de los últimos meses. Médicos, farmacéuticos, enfermeros, investigadores, gestores e industria, entre otros roles profesionales han pasado por el atril de la Cámara Baja en lo que se conoció como Comisión para la Reconstrucción.

El punto de partida, tanto para el Ministerio de Sanidad como para los expertos es garantizar la premisa: “Cuidar a los que nos cuidan”. Salvador Illa ha puesto en varias ocasiones el acento en los profesionales sanitarios. En este sentido, destacó la importancia del papel de las Comunidades Autónomas con las que se hace necesario el trabajo conjunto. “Es necesario que el conjunto de las administraciones afrontemos la adecuada dotación de profesionales, la necesaria transformación del sistema de gestión clínica, así como la carrera profesional”.

En el mismo orden de importancia se sitúa la Atención Primaria. Respecto a ella, el titular de la cartera sanitaria subraya la necesidad de su refuerzo y reconversión, “potenciando y reforzando su estructura y sus recursos”. Además, ha señalado lo relevante de modernizar su forma de cuidar a los pacientes “con innovación tecnológica y organizativa, y desarrollando roles profesionales, como la Enfermería”.

A este respecto, Illa recalca el significante alcance de la telemedicina durante la pandemia. “La trasformación digital en salud y el avance en usos de tecnologías para la telemedicina centrada en el paciente es un proceso urgente. Nos ayudará a añadir valor al tiempo dedicado tanto por los profesionales sanitarios como para los pacientes y promover la salud y el autocuidado“, aseguró el ministro hace unas semanas en el Congreso.

Vigilancia epidemiológica

Optimizar y reforzar los sistemas de vigilancia epidemiológica es una de las prioridades del Gobierno, sobre todo, en la preparación ante emergencias sanitarias. Además de la garantía de una reserva estratégica de cara el futuro, “es necesario apuntalar la integración automática y en tiempo real de los datos de la historia clínica electrónica de los centros sanitarios”.

En esta misma línea, el ministerio de Sanidad apuesta por avanzar en la ampliación de los sistemas centinela de la gripe. Todo ello de forma que integren la COVID-19 y otros virus respiratorios, procurando su operatividad de cara al próximo otoño. Una enseñanza aprendida a través de la experiencia, la cual también ha desvelado, en palabras del ministro, la importancia de aumentar la adaptabilidad y la rapidez de respuesta del sistema.

Asimismo, el reto está todavía en ampliar la inversión sanitaria. El objetivo, según ha explicado el propio ministro, es afianzar la inversión sanitaria. Un compromiso por alcanzar los niveles previos a 2008 que “va más allá de lo cuantitativo”, explicó. “Queremos conseguir una planificación sostenida a lo largo del tiempo que permita ubicar los recursos allí donde es necesario”, ha culminado.

Ley General de Salud Pública: el punto de partida

Para Salvador Illa el deber ineludible es “dotar a la Salud Pública de las estructuras y recursos que requiere, no solo para la vigilancia epidemiológica sino para promover la salud y la educación para la salud, para impulsar estilos de vida saludables, para lograr un sistema preventivo y no solo curativo, que genere salud y no solo sanidad”. Por ello, el ministro de Sanidad cree que es necesario desarrollar la Ley General de Salud Pública, aprobada en 2011. “Esta ley prevé la creación del Centro Estatal de Salud Pública en el artículo 47”. Así, ha señalado que podría ejercer de germen “para reordenar e impulsar una parte de las funciones que deben desarrollarse y reforzarse, como es la vigilancia, la evaluación de impacto en salud o la preparación y apoyo a la respuesta ante emergencias sanitarias, entre otros aspectos”.

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