Santillana del Mar: guía exprés para recorrer el paraíso verde de España

Fijamos nuestra mirada en el norte de Cantabria dónde podemos encontrar este pequeño edén, idóneo para un fugaz descanso

Playa de Santillana del Mar
Foto de M. V.

La capital, o mejor dicho las grandes ciudades, en general, se caracterizan por su ir y venir constante. Como se suele decir, la ciudad no para, no duerme, y eso que muchas veces se presenta como una gran ventaja, otras no lo es. ¿Qué cosmopolita no necesita un pequeño descanso, una pequeña pausa entre el caos continuo de la ciudad? Seamos sinceras: por mucho que nos guste la ciudad y vivir en ella, en ocasiones, sienta bien escapar de la enorme jaula de asfalto que es la capital.  

Santillana del Mar
Foto M. V.

Imaginad por un momento –si, todavía, no habéis podido disfrutar de un pequeño descanso en una pequeña aldea o pueblo– despertar con una deliciosa calma y tranquilidad a vuestro alrededor, despertar por vosotros mismos sin que el culpable sea el tráfico, los cierres de pubs a altas horas de la noche o, peor aun, esa chirriante alarma que prácticamente a diario interrumpe nuestro plácido descanso.  O abrir los ojos en medio de una colorida nada verde, con una deliciosa calma y tranquilidad a vuestro alrededor. ¿Os lo imagináis?

Dad un paso más, dejad de imaginar y hacedlo realidad, escapad de ese frenesí continuo de la ciudad, hasta los más inhóspitos lugares, a los pueblos rurales. Y en cuanto a buscar un sitio tranquilo, desconectado de los chismorreos de la ciudad y vivo, no hay nada que no pueda ofrecer, o incluso superar, Santillana del Mar. Tal vez, por exceder todas estas cualidades y por su rico patrimonio, el municipio cántabro ha conseguido alzarse con el premio y se ha convertido en la nueva Capital del Turismo Rural de España tras recibir el apoyo popular. Este galardón es creado y organizado (esta es su tercera edición) por el portal de alojamientos rurales EscapadaRural.com que busca potenciar el turismo y el valor de los pueblos. En la primera edición el galardón fue a parar a Sigüenza (Guadalajara, Castilla la Mancha) y el año pasado, en la segunda, el premio fue para Aínsa (Huesca, Aragón). 

 

Santillana del Mar museo
Foto M. V.

Una competición que ha estado reñida hasta el último momento entre los diez clasificados. Además de Santillana, se encontraban entre los finalistas: Cangas de Narcea (Asturias), Parada de Sil (Ourense), Setenil de las Bodegas (Cádiz), Trujillo (Cáceres), Navaluenga (Ávila), Montblac (Tarragona), Buñol (Valencia), La Hiruela (Madrid) y Almagro (Ciudad Real).

 

No obstante, nos centramos en la belleza de Santillana, en sus calles empedradas, en su casco histórico y en su gente. Tal vez este último punto es lo que más enamora del paraíso que es Santillana, más aun que de su costa y de sus playas, la ternura con la que hablan los habitantes de su tierra, como Francisco Javier, primer teniente de alcalde, y a quien no hace falta cuestionar cuánto quiere su tierra; se percibe sin necesidad de más prueba. Curiosamente, este es uno de los encantos de los municipios, la camaradería que surge y une a todos sus lugareños y visitantes. Un contrapunto a la frialdad que podemos encontrar en grandes ciudades, donde un cúmulo de desconocidos mira a su alrededor sin prestar atención.  

Santillana del Mar bisonte
Foto M. V.

Nuestro destino elegido, aparte de ser cálido, se puede describir con dos palabras: verde y campestre. Esta tierra abre ante nosotros un gran abanico de posibilidades. Entre sus calles y alrededores guarda un gran patrimonio histórico –ideal si eres fanática de la historia y de la cultura– no sólo porque el centro de Santillana está a cinco minutos en transporte de las cuevas de Altamira cerradas al público, accesible únicamente para cinco afortunados cada viernes. Si tú no eres de ellos, puedes adentrarte a la Neocueva, una reproducción exacta de la cueva original donde se pueden ver las famosas pintoras rupestres. También, puedes visitar la Colegiata de Santa Juana (de quien procede el nombre de Santillana), el Museo Diocesano, con telares y marfiles únicos, o la Torre de San Judas (sólo a través de visitas guiadas). Santillana, además, tiene grandes costas y playas que disfrutar cuando el tiempo lo permite. Y la cultura gastronómica del municipio es de otro nivel, nadie se resiste a unos sobaos o a un cocido montañés 

Son bastantes las características que hacen de Santillana un paraíso para muchos. Un lugar digno de visitar con frecuencia y de desconectar entre la cultura y la alegría que desprende esta ciudad cántabra.  

Marina Vázquez

Marina Vázquez

Mi infancia ha estado siempre acompañada de un lápiz y una libreta, dónde daba vida a miles de historias. Así supe que mi pasión y vocación era escribir; comunicar. La música y la literatura han estado presentes en cada día de mi vida. Sin un estilo fijo, siempre variando. Extrovertida y seria. Puestos a decir también un defecto, he de destacar que tengo mal despertar, pero nada que un buen café no lo pueda hacer más llevadero.

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