Día Mundial para la Prevención del Suicidio: retos, soluciones y medidas

En este encuentro organizado por Wecare-u, Gaceta Médica, Muy Interesante y Marie Claire, seis profesionales de la salud mental reflexionan sobre la situación de este reto social.

¿Cómo prevenirlo? ¿Qué medidas existen o deberían existir? ¿Qué franja de la sociedad es más vulnerable? El encuentro organizado por la Sociedad Española de Psiquiatría (SEP), la Sociedad Española de Psiquiatría Biológica (SEPB) y la Fundación Española de Psiquiatría y Salud Mental, con la colaboración de Muy Interesante, Marie Claire, Gaceta Médica y El Global y con el apoyo de Janssen, con motivo del Día mundial para la Prevención del Suicidio da voz a seis expertos en salud mental para contestar a algunas de las preguntas que preocupan nuestra sociedad. Su objetivo: reflexionar sin tapujos sobre un tabú en esencia traumático que va más allá de la esfera privada. El suicidio es un problema de salud pública. Y requiere más que nunca acción.

La situación del suicidio en España

El suicidio afecta a más de un millón de personas en el mundo cada año (equivale a un intento cada 40 segundos). ¿En qué situación se encuentra nuestro país en este ámbito? Julio Bobes, presidente de la Sociedad Española de Psiquiatría (SEP) subraya que “hasta el año 2005, éramos un país de tasas bajas (las inferiores al 6), en la actualidad somos de tasas medias (entre 6 y 12). España está en torno al 9% en tasa de mortalidad en suicidio”. Tal y como lo confirma el experto: “hemos mejorado la sensibilización social, la formación y la responsabilidad de los clínicos a la hora de proteger personas con riesgo más alto”. Es preciso incorporar a más participantes en el sistema educativo y lógicamente potenciar los planes de intervención existentes no solo en España, sino también a nivel europeo.

Ana González-Pinto, presidenta de la Sociedad Española de la Psiquiatría Biológica (SEPB), recalca en este sentido el carácter global de este reto, la OMS se ha propuesto reducir la tasa de suicidio de un 10% en el Mundo. En la actualidad, los datos son abrumadores: “en España, en el año 2018, hubo 3679 suicidios, el doble de accidentes de tráfico. Es necesario hacer una intervención más integral en el arte, la sociedad, el ámbito hospitalario...”.

Analizando los estudios del Instituto Nacional de Estadística sobre suicidios y lesiones autoinflingidas desde el año 1980, observamos que la tendencia está en aumento, contrariamente a otras enfermedades como el SIDA o las hepatitis víricas.

¿A qué se debe? Para Rafael Casquero, miembro del Grupo de Salud Mental de Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (SEMERGEN) existen “componentes muy centrados en la vivencia de la persona, se están relativizando algunas ideologías o estructuras religiosas que eran protectoras. La desaparición de esta presencia tan importante y aparición de la relatividad ha cambiando las cosas. Hay un planteamiento de la calidad de vida, y en el horizonte están la eutanasia, la muerte asistida... esta concepción de ser dueño de la propia vida y muerte.”

Julio Bobes apunta otra dimensión: “se producen más de 12 suicidios por cada homicidio y 68 por cada caso de violencia de género en España. El riesgo en personas con tentativas previas es 100 veces superior a la población general.”

¿Por qué no hemos conseguido trasladar esta preocupación a la sociedad?

La percepción errónea de la realidad del trauma es parte de la respuesta. Carlos Mur, director gerente del Hospital Universitario de Fuenlabrada, señala en este sentido: “a raíz de la crisis se ha atribuido que el desempleo y la pérdida del poder adquisitivo estaban implicados en el incremento de la tasa de suicidio, es una explicación simplista de algo multifactorial”. Para el profesional, se trata de un problema de salud pública que sufre de discriminación, con un componente indudablemente tabú: "el 40-50 % de las urgencias psiquiátricas corresponden a intentos de suicidio". Una realidad que cabe tener en cuenta en la labor de prevención.

Ana González-Pinto subraya asimismo la ausencia de visibilización de los propios medios: “se presentaban de forma muy alarmista por lo que se dejó de plantear noticias sobre el tema. La idea es darlas con otras perspectivas, dando esperanza a personas que puedan ser asistidas”.

Relación entre depresión y suicidio

La falta de información afecta a otros ámbitos. Jesús Celada, director general de Políticas de Apoyo a la Discapacidad, precisa que muchos de los casos de suicidios proceden de personas con problemas de salud mental: “la propia discapacidad mental es un fenómeno que no se informa adecuadamente”. Una pregunta que se suele quedar relegada, remitiendo de forma inevitable a fenómenos pasados: “en los años 60-70, se escondían las personas con discapacidad en casa”. El avance en este sentido ha sido sin embargo importante, se plantea desde un punto de vista más constructivo, multitemático. El esfuerzo comunicativo es aún importante: “discapacidad y suicidio a efectos de comunicación deben ir de la mano”, teniendo además en cuenta que los intentos de suicidios frustrados acaban en algunos casos en discapacidad. La idea es “contar la experiencia de la propia persona que lo ha vivido hace más visible esta realidad”.

¿Suicidio o suicidios? Itziar Ceballos, gerente de la asociación vizcaína de familiares y personas con enfermedad mental (AVIFES) recuerda la importancia de no plantear el problema de forma global: “cuando hablamos de cifras globales, no hay idea de complejidad, quita racionalidad.” De ahí la importancia de analizarlo al detalle: “hablamos a veces más de suicidios que de suicidio por la complejidad que hay detrás.”

¿Cuáles son los grupos de población más afectados?

“Hay más hombres que mujeres, el porcentaje es desigual. Se habla de que la población en riesgo son los adolescentes, pero me parece que el caso de la población mayor de 60 años es “interesante”. La paradoja es por lo tanto llamativa: los más jóvenes y los más mayores son los que “más riesgo tienen”.

Se trata de “la segunda causa de muerte después del cáncer en adolescentes, por encima de los accidentes de tráfico” como lo recuerda Ana González-Pinto, precisando aun así que la diferencia de género no es significativa ya que la muerte por este tipo de accidentes afecta también más a hombres que mujeres. “Hay personas con alto riesgo de suicidios, a veces con diagnóstico agresivo, enfermedades limitantes, con pluripatología” que por lo tanto están más expuestas, según Julio Bobes.

“El suicidio se asocia a la desesperación, la falta de esperanza, es un síntoma por un lado de la depresión, puede ir asociado también a otras enfermedades. Entre los factores de riesgo, la depresión está presente en casi el 90% de los casos, viene asociado a patologías físicas, trastornos de la conducta alimentaria...” para Ana González-Pinto. Rafael Casquero insiste en este vínculo, notablemente con la depresión: “lo consideramos como una etimología importante aunque hay otras causas que son frecuentes. Tienen que ver con el consumo de drogas que van a desencadenar cosas que hay dentro como el alcoholismo”. Aunque también se produce el proceso inverso: “una enfermedad mental puede desencadenar el consumo de drogas.” Y por supuesto hay otras patologías como los trastornos de personalidad, como la esquizofrenia o trastornos alimenticios.

¿Qué ocurre en el caso de la discapacidad? “Las barreras mentales de las personas con discapacidad mental provienen de una falta de adaptación social. Acumula frustración, puede generar depresión y llevar al suicidio. Estamos trabajando en eliminar las barreras físicas, toca eliminar las barreras mentales" según Jesús Celada. ¿Cómo? "Con mayor conciencia, sensibilización, compartiendo experiencias con la ciudadana que es una labor. El tener una persona con discapacidad en la familia supone un coste importante, una problemática con la familia que toca resolver." Los trastornos en este ámbito no son tan aislados como parece: “una de cuatro personas tendrá un episodio grave de salud mental a lo largo de la vida, afectará por supuesto también a la familia” recuerda el experto.

¿El suicidio un asunto privado? Para Itziar Ceballos aunque se trate de un asunto privado doméstico gestionado "entre los muros familiares", es ante todo un problema público. Los efectos son en todo caso devastadores tanto para el entorno cercano como para el más amplio: “una persona que quieres ha muerto, y eso produce un impacto en las personas, más teniendo en cuenta que se ha producido por el suicidio. Aparece la angustia, la incertidumbre y por supuesto un sentimiento de culpa”. Afecta a un círculo cercano de 10, 20 familiares, aunque también llega a amigos y al entorno laboral: “el impacto no solo se produce en el entorno nuclear, afecta a mucha gente que en algún momento piensa “¿por qué?”’. De ahí la importancia de la gestión de y la asimilación, ya que las consecuencias a corto, medio o largo plazo pueden ser devastadoras. “Si no somos capaces de volcar apoyos y ser conscientes de lo que ocurre, los problemas aparecerán” y más si se trata de un familiar tan cercano como un padre o una madre.

¿Qué medidas concretas de prevención se deben tomar?

Al igual que cualquier otro problema de atención primaria, “es importante tener en cuenta la prevención de la reincidencia” para Carlos Mur. Y reafirma: “sí creo que hay que poner en marcha distintos dispositivos de atención primaria que permitan que pueda ser revisada al menos en los primeros días”.

La comunicación una vez más es la clave: “en la atención primaria, la clave es la comunicación con la persona. Debería reforzarse a nivel social estableciendo nuevos lazos sociales que se han ido desestructurando” para Rafael Casquero. ¿El objetivo? Reforzar la comunicación entre médico y paciente.

La necesidad de atención hacia los niños es otra realidad que conviene tener presente: “hay que estudiar la atención primaria de los niños, saber qué es lo que ocurre. Hay niños abusados con trastornos mentales que no han sido orientados”. De ahí la necesidad de ser más rigurosos, a juicio de Julio Bobes . Un esfuerzo que cabe realizar en ambos ámbitos: "creo que tenemos que tener dos ámbitos de actuación, uno fuera del sanitario para conseguir que lleguen más pacientes, captar las personas que no saben adónde ir para comunicarlo. Otro es el sanitario, hay que conseguir una mejor coordinación de todos para tener una mejor prevención secundaria." según Ana González-Pinto. Por lo tanto, “podría existir un código suicidio a nivel hospitalario, es una herramienta de comunicación muy importante”. Se trata asimismo de potenciar los tratamientos de la depresión, uniendo fuerzas”. ¿Y a nivel familiar? “Hay muchas señales de alarma de depresión que pueden detectar tanto familiares como amigos.”

Itziar Ceballos defiende, siguiendo esta línea, la atención en ámbitos públicos: “tenemos una oportunidad muy interesante de traspasar la línea sanitaria, evitar que solo sea una cuestión sanitaria”. La prevención no puede ser completa si no hay una capacidad de trabajar desde la sectorialidad. Es una oportunidad interesante para entrar en el tema educativo, y aprovechar para tratar el tema de salud mental: tenemos asignaturas, temas... sobre por ejemplo el tema de la pirámide de alimentos pero debería existir sobre la salud mental. Es importante que se promuevan políticas.

Los médicos de familia están “cada vez más formados en depresión para que manejen con cada vez más seguridad a las víctimas” tal y como lo recuerda Rafael Casqueros. Una forma de ayuda pasa por los familiares que consideren el momento de llevar la persona al médico: “hay un síntoma evidente: la reserva y el bloqueo”. No se trata de asociar la depresión al llanto, sino a comportamientos poco habituales como el no salir de casa, por lo tanto, los síntomas sociales deben tenerse muy en cuenta. ¿Se debería extender la formación? Sí, tal y como lo recuerda Carlos Mur: “extendería la formación a todo el personal: la policía, los bomberos... que pueden intervenir en este tipo de casos. Incluso el personal educativo.”

Las redes sociales también tienen un papel en este cambio: “tenemos que aliarnos y utilizarlo como una herramienta más... llegamos a más gente, lo que hacemos llega también mucho más rápido.” según Itziar Ceballos. Las víctimas suelen, de hecho, acudir antes a las redes a la hora de trata su problema por la inmediatez pero también el aislamiento... aunque existan “partes oscuras”, se trata de una herramienta valiosa que bien gestionada puede ayudar a la prevención: "no hemos explotado suficiente en la parte de salud mental las apps y la tecnología o las redes sociales porque tiene una parte oscura que hay que saber gestionar. Luego están la dependencia y la sobreexposición que también está presente y hay que contrarrestar."

¿Y el peligro? Rafael Casquero recalca el proceso de seducción de los adolescentes: “el riesgo de muerte está cerca, a veces empieza como un juego y acaba mal. Internet y las redes son muy poderosas, a veces para mal”. “No es casual que haya más suicidios en la población juvenil” confirma Jesús Celada. Al ser nativos digitales, su acceso es más fácil. “La prevención y la inclusión social son claves para prevenir la exclusión”. Nos enfrentamos por lo tanto a un arma de doble filo, ya que los jóvenes pueden padecer cierta frustración ligada al poco reconocimiento o incluso al acoso.

“Las comunidades son las que gestionan estos planes estratégicos por lo tanto es necesario que se conozcan entre si debe haber una colaboración, medidas especialmente buenas”, afirma Ana González-Pinto. De igual manera, Carlos Mur recuerda este abordaje estratégico: “aplicar el código, dar una cita a una persona en los siete días posteriores...”, iniciativas que se suman a nuevas propuestas como la de la ayuda telefónica. “Los planes ayudarían a otras comunidades con menos recursos” según Jesús Celada. “Es necesario salir también a la opinión pública, a que estos planes se transformen. Se están trabajando diferentes líneas, nos impulsa a este trabajo de formación con familiares, difícil al principio aunque ya exista una sintonía en el trabajo” precisa Itziar Ceballos.

“Es un problema de salud pública, faltan cosas y herramientas preventivas. La ley se ha implicado, sin añadir más soporte. España tiene un número de psiquiatras por debajo de la media… se supone que estamos haciendo trabajar más a todos. Hay que buscar más rigor y conseguir más recursos” concluye Julio Bobes.

Conclusiones

Según Carlos Mur “la consideración que se tienen acerca de persona con problemas de trastorno mental necesita una visión humana. Se trata de no abordarlo desde un punto de vista tergiversado, no favorece nada. Es necesaria la educación temprana.”

Para Itziar Ceballos “no podemos evitar pensar que las personas con problemas de salud mental tienen un estigma... la muerte no es un tema que se trata abiertamente, es más oculto.”De ahí la importancia de reflexionar acerca de las estrategias que se están incluyendo en campañas. Se trata de “lanzar más mensajes positivos, hacer más promoción del sentido de la vida” aunque “no es fácil lanzar campañas de sensibilización... no sabes si dar miedo.” El planteamiento debería ser: “¿Qué tipo de campaña tenemos que hacer? ¿Qué mensajes? ¿Cuál es el briefing que estamos diciendo y pidiendo a la los medios? No queda claro” aunque Julio Bobes recalca precisamente que tiene que ver con la falta de resultados y evoluciones: “no sabemos si la prevención genérica a través de la televisión funciona, hay que poner en marcha estrategias”.

La existencia de campañas de sensibilización en redes sociales es por lo tanto fundamental para Carlos Mur: “campañas poderosas que han conseguido reducir accidentes de tráfico, ¿para cuándo una sensibilización global sobre una problemática como el suicidio con por ejemplo testimonios de supervivientes?”. Rafael Casquero recalca que “toda persona busca en el fundo ser aceptada por el entorno. En nuestro caso, en atención sanitaria, deberíamos buscar las causas y herramientas para que cualquier persona pudiera tener más posibilidades de expresarse y comunicarse”.

Julio Bobes concluye: "la OMS en 2008 propone superar la brecha en salud mental. Pero a pesar de ello hay una brecha entre eso y la realidad."

Los expertos coinciden: se trata "sobre todo transmitir esperanza a esas personas. Sería bueno tener algunos medios más de prevención" como lo recuerda Ana González-Pinto.

Continúa leyendo