Tendencia otoño-invierno 2021-2022: la geometría dopamínica de Loewe

Este otoño-invierno las reglas del juego han cambiado. A diferencia de epocas pasadas, la gama cromática experimenta una reconversión hacia los tonos más intensos de la paleta de color que, a su vez, se yuxtaponen para crear un juego de geometría perfecto.

Que la paleta de colores de este otoño-invierno viene más rica y colorida que nunca es más que un hecho refutado. Alejada de patrones clásicos y gamas cromáticas más relajadas, en esta nueva edición la saturación cromática tendrá un papel prioritario. Porque, si bien en colecciones pasadas los neutros como el beige o los clásicos juegos monocromáticos del blanco y negro han ido dominando el juego estacional, para el otoño de 2021 se acontece una nueva libertad creativa de manos del mismísimo Jonathan Anderson, director creativo de la casa de lujo Loewe.

Y es que Anderson, de nuevo, ha generado una ruptura directa en la tradición de Loewe, plasmándose a través de una espectacular gama de color saturada. "Pensaba en la terapia de color y en que puedes llevar un tono que te haga feliz", reafirmaba Anderson acerca de esta explosión de color y creatividad. Así, en esta nueva temporada otoño-invierno, tonos como el amarillo, el azul, el morado o el verde entran en la partida de la estación fría en forma de "una paleta explosiva de tonos brillantes y acrílicos" que se entrelazan y yuxtaponen para dar forma a nuevos estampados tanto gráficos como abstractos (ambos con un ineludible guiño al mundo retro y el estilo psicodélico).

Con el denominador Electricidad, Anderson presentaba una colección convertida hacia una paleta explosiva, compuesta por una inmensidad de tonos brillantes, eléctricos, que se yuxtapone para dar forma a nueva siluetas abstractas, enlazadas con ese aura psicodélico que se materializa en geométricos, tan de moda hoy, y que giran alrededor de la silueta femenino, definiendo y ensalzándola hasta nuevos estadios.

En materia de detalles, Anderson tampoco ha dudado en jugar con esa electricidad y magnetismo a través de juegos de volúmenes, drapeados, flecos y modelos acolchados. Así lo hemos visto a través de modelos de abrigo acolchados, vestidos drapeados que potencian ese sex appeal tan elegante y sofisticado que siempre nos deja Loewe, juegos de borlas que recorren el dobladillo de aquellos trajes dominantes, hasta llegar a complementos, donde el icónico modelo Puzzle ha vuelto, con estampado de rayas y fondo amarillo, junto a otros musts de la temporada como el clutch Flamenco XL a todo color, el histórico Amazona (lanzado por primera vez en 1975) y hasta llegar al nuevo modelo Goya con solapa incluída. 

Una suma de valores que prometen de este otoño-invierno una oligarquia de tonos brillantes y acrílicos, combinaods de forma explosiva para crear un nuevo juego de siluetas geometricas, inundando toda una colección de color y electricidad. Una verdadera declaración de intenciones por obra de Loewe, donde la moda, tras los duros momentos acontecidos por la crisis del covid-19, se convierte en motor, en acto de lucha, lleno de energía, y que marca el punto de partida hacia un mundo mejor. Así lo defendía Andersón en su manifiesto de presentación: "La ropa es algo maravilloso con lo que trabajar ahora mismo, especialmente cuando las cosas están tan restringidas, porque tienes esa idea de que una fantasía puede hacerse realidad".

Fátima Moyano

Fátima Moyano

Periodista casi sin querer, queriendo más que nunca al periodismo. Sin la moda, un buen café y mi playlist favorita de los 2000's no podría levantarme cada mañana. Amante del papel, pero escribiendo en digital. Un día descubrí la Alta Costura y desde entonces supe que no quería trabajar en otro sector. ¿Entre mis sueños? Un amanecer en París, con vistas al Sena y un croissant recién horneado cerca, soy una foodie empedernida que le voy a hacer.

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