Tendencias otoño/invierno 2020/2021: el look anacrónico de Louis Vuitton

El cuero se viste de lentejuelas. El fular aporta el justo toque de delicadeza. Las 'sneakers', el aspecto más cool. Nicolas Ghesquière nos invita a viajar por el tiempo, con una silueta entre pasado y presente.

Bordes ásperos, mirada acerada y una vida trepidante vivida al límite. Aquí, la chaqueta y los pantalones de cuero se convierten en Alta Costura con bordados hechos a mano en oro y plata, resaltado con lentejuelas transparentes. Es rock-barroco, con un aspecto de brocado abstracto, mezcla de alto y bajo, tosco y precioso, motos y rococó. Y toda la loca vibra se basa en un par de zapatillas de deporte de héroe de manga de gran tamaño, para plasmar la belleza histórica y el cool de la contracultura, mezclarlas y lanzarlas al mundo exterior.

Con su colección otoño/invierno 2020/2021, Louis Vuitton nos invitó a viajar por el tiempo. Pero siempre con la vista puesta en el presente. ¿Y si las innumerables épocas que nutren la moda pudieran reunirse en el aquí y ahora? ¿Y si, en el momento presente, pudiéramos enfrentar la historia a  las libertades contemporáneas, puestas en escena por el puro placer de la moda? Son los planteamientos de esta presentación, "basada en choque de estilos, maridajes inesperados, funciones subvertidas, con la idea de vestirse sin seguir el protocolo. En este sentido, Nicolas Ghesquière se propuso convertir el anacronismo en una actitud. La reunión de 200 coristas, convertidos en personajes históricos con atuendos que iban desde el siglo XV hasta 1950 del desfile, fue obra de Milena Canonero, diseñadora de vestuario de Stanley Kubrick, que trabajó en "La naranja mecánica", "Barry Lyndon" y "El resplandor". La música que lo acompañó fue firmada por Woodkid y Bryce Dessner. El título de la pieza, “Trescientos veinte”, hacía referencia al número de años entre los distintos movimientos referenciados en una composición barroca inyectada con versos musicales minimalistas y repetitivos. Resucita a Nicolas de Grigny, un contemporáneo de Bach que nunca ganó el reconocimiento de sus compañeros y nunca tocó en el Louvre. En consonancia con este choque de tiempos, hoy, varios siglos después, escuchamos a Nicolas de Grigny en el Louvre", nos contaba la casa emblemática.

Esta silueta plasma su esencia, con una inevitable colisión entre el atuendo clásico, un conjunto de cuero sumado a un delicado fular de hilo metalizado, que adquiere de repente otra dimensión con brillos. Y sobre todo sneakers. El pasado y el presente se fusionan en este look de "chica dura", solo en apariencias. Una apuesta arriesgada que condensa todo el arte de Louis Vuitton, cuyo origen se remonta mediados del siglo XIX cuando su fundador creó su primer baúl con tapa lisa, sin imaginarse que estaba dando el primer paso en la creación de un camino que tendría a la elegancia y la innovación tecnológica como dos elementos inseparables.

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