Tendencias otoño/invierno 2020/2021: el estilo 'enjoyado' de Prada

La casa italiana aboga por el movimiento. El de los flecos pero también de las joyas que completan a la perfección un look en apariencia clásico.

Las gruesas cintas de lana de la falda se convierten en una franja gigante y se vuelven aéreas, ella gira y baila sobre el duro cemento de la cancha de deportes. Zapatos grandes y pies ligeros; lana gruesa y borlas y adornos con volumen. Un estudio de contrastes. Y una cortina de perlas negras rematan todo para un inesperado efecto inspirado en los años 20. Este conjunto pide movimiento: ahí es cuando cobra vida, las perlas que cuelgan pierden peso visualmente a medida que se mueven alrededor del cuerpo con cada movimiento. Adornado, adorado.

Esta silueta refleja la intención de la casa italiana, con su colección otoño/invierno: "una reflexión de la fortaleza y una alusión a la autoridad inherente que puede encontrarse en lo intrínsecamente femenino". Fantasea con lo clásico. En este sentido, los cortes, volúmenes y tonos confirman esta búsqueda de contundencia a través del "enfrentamiento" entre la tradición, lo conocido y la naturaleza. En su propuesta de temporada, la americana oversize revistió un cinturón, marcando la silueta, una elegante rigidez en contraste con los movimientos de los flecos de la falda. La corbata adoptó diferentes matices, por debajo de jerséis o chalecos, o de forma aparentemente clásica, como complemento de la camisa, creando un look que se propone superar los límites del género. Sin olvidarse de los colores. El charol y el cuero encontraron su hueco, con tonos inesperados como el amarillo. Las piernas se vistieron asimismo de medias malvas, o azules. Todos firman el look de working girl 2.0 por excelencia.

Este conjunto lo resume todo: la camisa, la corbata y los mocasines se encargan de rendir homenaje a la tradición. Eso sí, con un toque diferencial, el estampado. Las joyas, se encargan del resto. No aparecen de forma esperada. No son pendientes, ni collares, ni pulseras. Conforman una prenda como miembro completo. Un río de perlas negras viste el cuello y la parte inferior del top que se antepone a la camisa, sumando su movimiento al de la falda, que consigue por sí sola, un juego aéreo de máximo esplendor. Los colores, el marrón y el negro, son neutros, pero no apagados. Y consiguen que un conjunto aparentemente formal se eleve a otro nivel estilístico gracias a destellos de brillos y flecos. Prada no encasilla, propone. En este caso, "perspectivas sincronizadas, aunque antagónicas, de la tradición, lo conocido y la naturaleza". Así deberíamos concebir siempre la moda.

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