Tendencias primavera/verano 2020: la silueta angelical de Louis Vuitton

La maison francesa nos invita a sumergirnos en la dulzura con una silueta blanca, inocente, casi mística...

"La inocencia de la infancia. El encanto pintoresco de los vestidos de muñeca. Como una miniaturización de la elegancia. Los vestidos babydoll están de vuelta, con mangas abullonadas y dobladillos cortos, para crear un look que evoca ingenuidad, pero con una ventaja. Intrincados detalles de construcción, como el corte en los hombros en forma de globo en la parte posterior, en contraste con las líneas limpias de la falda con forma de tulipán. Como si Pulgarcita se hubiera hecho un vestido con pétalos de flores blancas, solo para salir corriendo y bailar toda la noche en los clubes, pisoteando sus pequeños pies con botas de rock and roll rizadas. En definitiva, los poderes de contraste, la belleza de la juventud."

Nicolas Ghesquière nos transportó con su colección primavera/verano 2020 a la Belle Époque parisina, una etapa clave de la historia francesa que firmó una nueva emancipación. Un aire de libertad y renuevo que se plasmó en siluetas sofisticadas, con americanas estructuras, camisas de solapas XXL, chalecos pero también detalles más inesperados como las lentejuelas o las mangas abullonadas. Tendencia que oscila entre delicadeza y glamour, consiguiendo el tan difícil equilibrio perfecto. Es esta misma mezcla que reencontramos en esta propuesta angelical de la maison, con un vestido blanco deslumbrante. No brilla por tonos saturados, brocados ni detalles muy extravagantes sino por una sencillez asombrosa, sinónimo de elegancia. El vestido blanco adquiere otro poder, con un corte delicado en forma de tulipán, que envuelve sin desvelar demasiado sumado a la suntuosidad de las mangas, que refuerzan el espíritu babydoll del conjunto. La silueta podría ser completamente inocente y romántica, si no fuera por las botas altas ceñidas con tacón, que brindan el justo toque rockero al conjunto. ¿Su más? Un efecto de contraste, marcado por el ante en tono navy tan inesperado como acertado, clásico pero también vanguardista, a imagen de Louis Vuitton, una casa que nunca dejó de reinventarse sin perder su esencia. Su Monogram, inspirado en las baldosas de Gien y creado en 1896, es la mejor prueba de ello. Atemporal y eterno, es el icono de Louis Vuitton.

¿Ingenuo o cañero? Juguemos con los contrastes. Una propuesta que nos recuerda que los volúmenes seguirán siendo un éxito a lo largo de este verano, tanto en vestidos como tops y que los zapatos de tacón, como los mules o las Mary Jane, pueden cambiar por completo cualquier conjunto... inocente sí, pero no demasiado. Toma nota.

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