Marie Claire

Así fue la fiesta que llevó al príncipe Harry a perder sus calzoncillos en Las Vegas

Las prendas íntimas del duque de Sussex saldrán a subasta este jueves y se espera que su precio pueda superar el millón de euros.

El príncipe Harry vuelve a revivir uno de los mayores escándalos de su vida tras conocerse que una de las strippers con las que coincidió en su polémica bacanal en Las Vegas, va a subastar esta semana dos de las prendas que `robó´ al duque de Sussex mientras jugaban una partida de strip billar en su habitación de hotel. La revista estadounidense TMZ, que fue la encargada de publicar las polémicas fotos de Harry desnudo; ha anunciado que el próximo jueves saldrá a subasta la ropa interior del hijo menor del príncipe Carlos de Gales.
Ahora, diez años después de que las fotografías de su desnudo dieran la vuelta al mundo, se subastarán los calzoncillos y el bañador que el príncipe Harry llevaba aquel famoso día. La stripper Carrie Reichert, que posteriormente cambiaría su nombre por el de Carrie Royale; ha confesado a TMZ que “siente que es el momento adecuado para venderla” y cerrar de esta forma “un círculo completo para Harry”. La bailarina exótica ha desvelado además, que está “organizando esta subasta para ayudarlo a recordar su lado divertido, el lado que su matrimonio con Meghan ha tratado de controlar”. Desde el año 2012 ambas prendas han estado en manos de la stripper, después de que el joven Harry las perdiera apostándolas en un juego que incluía un striptease.
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Enrique de Sussex y Meghan MarkleGtres

Se espera que el precio final de venta de las prendas más íntimas de Harry pueda llegar a superar el millón de euros. La subasta comenzará en el Hustler Club a las 22:30 horas de la noche de este jueves (horario de la costa del Pacífico de Estados Unidos), y su precio de salida será de 10.000 dólares. Carrie Royale ha anunciado que, si la puja alcanza los 800.000 dólares, el lote de ropa del príncipe Harry irá acompañado de una botella vintage de tres litros de Dom Pérignon Rose de 1996 envuelta en oro de 24 quilates; un producto valorado en más de 200.000 dólares. También ha asegurado que parte de las ganancias de esta subasta serán destinadas a Archewell, la organización benéfica que Harry y Meghan fundaron en el año 2020.
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Todo comenzó hace ahora diez años, cuando el príncipe Harry se desplazó hasta el estado de Nevada para disfrutar de unos días de vacaciones junto a unos amigos. Harry, de 27, junto con Tom Inskip, de 25, y Arthur Landon, de 30; decidieron viajar hasta la ciudad de Las Vegas el 17 de agosto del año 2012, y se alojaron en un lujoso bungalow del Hotel Wynnp por unos 950 euros la noche. Los jóvenes no tardaron en visitar el casino de este famoso hotel, donde pasaron la primera noche antes de trasladar sus cosas hasta una ostentosa suite de tres habitaciones en la Wynn Encore Tower; con más de 580 metros cuadrados y un precio que rondaba los 7.000 euros la noche.
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A la mañana siguiente, el joven royal británico se dejó ver junto a un gran grupo de amigos en la piscina de este prestigioso hotel, donde coincidiría casualmente con la actriz Jennifer López. Desde el diario británico The Sun afirmaron por aquel entonces que el príncipe Harry coqueteó con un grupo de chicas que se encontraban allí de despedida de soltera, e incluso las invitó a que jugaran con ellos a un concurso de camisetas; aunque finalmente cada uno terminó por irse a sus respectivas habitaciones. Algo que volvería a repetirse días más tarde, aunque con un final muy distinto.
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Tras varios días rodeado de todo tipo de lujos, mujeres en bikini y largas jornadas en el casino o la piscina; llegaría la polémica fiesta que marcaría un antes y un después en la vida del duque de Sussex. Cansado de la exposición pública a la que el joven royal se veía sometido cada vez que ponía un pie en el Encore Beach Club o durante sus noches de desenfreno en el XS; el príncipe Harry y sus amigos decidieron invitar a un grupo de mujeres que conocieron en la piscina a su lujosa suite, donde estuvieron bebiendo y jugando al strip billar hasta altas horas de la madrugada. Fue entonces cuando el hermano del príncipe Guillermo se dejó llevar sin miedo a lo que estaba a punto de acontecer. El duque de Sussex perdió toda su ropa, y una inocente y discreta cámara de móvil cazó al joven royal completamente desnudo.
En menos de 24 horas, la revista TMZ hizo públicas unas imágenes que no tardarían en dar la vuelta al mundo; y que además de servir como toque de atención para un joven Harry, acabaron dando pie a uno de los mayores escándalos en la historia de la Familia Real británica. La única parte positiva de toda esta polémica historia para el príncipe Harry es que, tal y como ha asegurado la propietaria de sus prendas; los duques de Sussex recibirán parte de las ganancias de la subasta que irán directamente a su fundación.
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