¿No te secas el pelo después de la ducha? Estás cometiendo un grave error

Si siempre has pensado que le estabas haciendo un favor a tu cabello no utilizando el secador... te equivocabas. Hemos vivido engañadas todo este tiempo.

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Todas hemos vivido esto. Os ponemos en situación: después de un interminable día en la oficina lo único que queremos es es una ducha reparadora (como os contábamos, nosotras que somos pozozs infinitos de sabiduría; si es fría, mejor que mejor). Como estamos tan cansadas, al salir de la bañera decidimos que no pasará nada si no nos secamos nuestra melena. Además, siempre hemos escuchado que utilizar la plancha y el secador es muy malo para nuestro cabelllo, por tanto, y satisfechas con nuestra decisión, hacemos el amago de secar la ráiz con la toalla y nos ponemos el pijama.

Un poco de crema hidratante (porque ya nos hemos desmaquillado, ¿verdad chicas?) y voilà!, beauty routine express más que superada.

Pues bien, nos han estado engañando todo este tiempo.

Este hábito está causando mucho más daño a tu pelo del que crees. Y es que, cuando el pelo está húmedo se hincha y expande lo que se traduce en una gran presión en llos folículos que puede provocar que el cabello se rompa o que cree puntas abiertas. Sí, sabemos que habéis pegado un pequeño saltito al leer esto.

Pero hay más, esta no es la única razón: cuando el pelo está mojado pierde fuerza por lo que estamos sometiendo a nuestra cabellera a un proceso muy duro cuando no está en su mejor momento, algo así como cuando intentamos animar a nuestra amiga con películas románticas cuando una cita no ha ido bien, pero no hay manera.

Cuando lavamos nuestro pelo con champú estamos eliminando la grasa natural de la raíz por lo que los protectores naturales del pelo desaparecen y esto hace que esté aún más vulnerable. ¿Lo más recomendable? Al salir de la ducha seca tu cabello a conciencia con una toalla para después quitarle la humedad con un secador a temperatura ambiente. Si evitas el aire caliente será como si secaras tu pelo con el viento, por lo que no le estás haciendo ningún daño. Te sentirás como Pocahontas en Colores en el viento.

 

Pero... ¿Os habéis dado cuenta de que entre la ducha y el secado nos hemos saltado un paso? Sí, el cepillado. Esto es otra cosa que hacemos mal. Nunca, pero nunca, debemos cepillarnos el pelo cuando salimos de la ducha ya que hacerlo, puede provocar que lo rompamos. Entonces, ¿cuál es el procedimiento correcto? Es muy sencillo. El truco está en hacerlo antes de entrar a la ducha por lo que los enredos que puedas tener al salir debido al masaje con la mascarilla o el champú serán mínimos. Con pasarte un peine de púas gordas será más que suficiente y así le darás un respiro a tu melena. Parece que no le estábamos haciendo un gran favor después de todo. Pero estos no son lo únicos errores que cometemos cuando nos lavamos el pelo.

He aquí algunos de los más frecuentes.

 

1. Saltarte tu mascarilla semanal

Puedes pensar que no la necesitas... pero lo haces. Los cambios hormonales, de temperatura y el calor de las planchas o tenazillas hacen mella en tu cabello. Una vez a la semana tampoco es tanto y lo notarás en la elasticidad y el brillo de tu cabello.

2. Utilizar productos extra

Tus raíces no necesian ningún producto. A no ser que utilices algún spray para darles volumen, deberías dejarlas tal cual están. Las mascarillas y todo producto que hidrate el pelo se aplica de medios a puntas evitando la raíz. ¿Por qué? Porque esta ya produce hidratación suficiente y si la hidratad de más, no le estarás haciendo ningún favor. Además, tu pelo se verá grasoso.

3. Productos con sulfatos

Muchas veces elegimos productos co sulfatos porque limpian con más profundidad, pero muchas veces lo hacen tanto que eliminan la hidratación natural del pelo y eso no es bueno. Pruba con productos más naturales o libres de estos químicos.

Seguir estos consejos no parece tan difícil, ¿no? Solo hay tres premisas: cepillar el pelo antes de la ducha, no dejarlo húmedo y no cepillarlo después. Tener #pelazo nunca había sido tan fácil.

¿Te apuntas?

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