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Moda y crisis a lo largo de la historia: ¿problema u oportunidad?

La historia de la moda no puede ser comprendida sin un marco social, político, económico... ¿cómo la moda suele evolucionar a raíz de una crisis? ¿Qué nos depara la pandemia del coronavirus? Lo analizamos con dos expertas.

Moda y crisis
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La moda refleja, llama, afirma. A la vez testigo y actriz de la sociedad, cristaliza sus cambios, convirtiéndose en el espejo de una realidad más o menos aceptada, a diferentes velocidades. Su evolución no es entendible sin un marco político, social… y sin abordar las crisis que la jalonaron. A la vez problemas y oportunidades, crearon a lo largo de nuestra historia nuevos escenarios. ¿Cómo ha evolucionado la moda a raíz de ellas? ¿De qué manera influyen? Preguntas que cobran un sentido especial ante la crisis sanitaria del coronavirus, detectada por primera vez en diciembre de 2019 en la ciudad de Wuhan (China) y que se ha cobrado la vida de más de 315.000 muertos en el mundo.

La pandemia ha cambiado para siempre nuestra manera de percibir el mundo y nuestros hábitos más anclados, incluido en el ámbito de la vestimenta. Un fenómeno que ocurre tras cada crisis. Así nos lo explica Ana María Velasco Molpeceres, doctora en comunicación (UVa), profesora de la Universidad de Valladolid y autora de Moda y prensa femenina en España (siglo XIX) (Ediciones 19, 2016): "la moda siempre es un reflejo de la época en la que vivimos, tanto para los grandes ciclos históricos como pueden ser el siglo XX, XIX, la Edad Moderna, la Edad Media… como también para los momentos concretos como en este caso la crisis del coronavirus. Existe una frase del siglo XVII del rey Louis XIV (es conocida aunque seguramente no sea  cierta) que dice 'la moda es el espejo de los tiempos' y creo que es una frase que describe muy bien lo que la moda refleja de la sociedad y de las mentalidades, de la cultura. En este momento concreto la moda lo está reflejando con el reto al que tiene que encontrarse, también dentro de cada uno de nosotros. Refleja la crisis en la que vivimos por la forma en que vivimos tanto por el exterior como dentro de nuestras casas."

Laura Cerrato, doctora y profesora de Historia de la Moda en el Instituto Europeo de Diseño (IED), afirma a su vez: "muchas veces se aborda la moda como un tema frívolo. Balzac dijo 'El que en la moda, ve solo moda, es un necio'. La maravilla de la moda es que siempre, a lo largo de la historia, ha sido reflejo de las circunstancias políticas, sociales, económicas, tecnológicas… de una cultura. Incluso podemos abordar su estudio desde disciplinas tan dispares como la psicología, o la semiología. La moda siempre ha definido los papeles de estatus o de género. En la historia más reciente también se ha utilizado como creadora de identidad, de estilos y valores de vida, o como medio de protesta contra las definiciones más conservadoras. Vestir en algún caso, puede ser hasta un acto de resistencia. Su riqueza es que expresa de forma inmediata lo que ocurre a nuestro alrededor, y esto se da en los periodos de crisis, pero también en los periodos de prosperidad."

La moda, siempre capaz de adaptarse

Flappers
Un grupo de 'flappers' (1928) / Getty Images

La crisis llama a una redefinición del estilo que pasa por ejemplo por una mayor funcionalidad. Fue el caso de la Primera Guerra Mundial. Con los hombres al frente combatiendo, las mujeres retomaron su trabajo en las fábricas. Aunque no desaparecieron las prendas femeninas conocidas hasta la fecha, sí se asentó progresivamente el uso de los pantalones y de forma general, de una vestimenta más cómoda y funcional. Así nos lo recuerda la experta del IED: "quizás podemos hablar de cómo la Primera Guerra Mundial, que empujó a las mujeres a salir del ámbito privado y hacerse cargo de los puestos que habían dejado los hombres tras irse al frente, acabó con el corsé. Esta prenda que, según Chanel, no solo restringía el movimiento del cuerpo femenino, sino que también aprisionaba sus mentes. Sin embargo, no me parece que todo sea tan radical. El corsé ya había dejado de usarse por algunas mujeres antes. Los médicos ya hablaban de sus contraindicaciones para la salud y las feministas llevaban tiempo reivindicando su eliminación para que la mujer pudiese ser soberana de su cuerpo. Incluso aparecen modistos como Poiret o Mariano Fortuny, más artista humanista que modisto, que lanzan diseños para ser llevados sin esta prenda restrictiva. Sin embargo, tiene que venir la Gran Guerra, para que su desuso sea generalizado. Lo mismo pasa con los pantalones. Ya vemos fotos de mujeres librepensadoras, como Chanel o como Colette, que a principios de siglo XX están usando esta prenda, entonces considerada como masculina. No es hasta la Gran Depresión cuando se empieza a generalizar el uso de la misma por parte de las mujeres. Por supuesto, siempre las crisis son periodos de grandes oportunidades. Volvamos al ejemplo de la Gran Guerra. ¡Nunca antes las poblaciones se habían visto llenas de mujeres trabajando fuera del entorno privado! ¡Era una visión única! En los tranvías, en las fábricas, en los comercios, repartiendo mercancías… La Guerra fue una gran crisis, una guerra tampoco nunca antes vivida. Muchos hombres no volvieron, y eso hizo que las mujeres pudiesen seguir ocupando puestos de trabajo, y el corsé no era una prenda en consonancia a los nuevos tiempos."

Un cambio visible con: "la crisis, mal llamada de la Gripe española, también conocida como ‘El Soldado de Nápoles’ en España, de 1920. Durante tres años, la gente llevaba mascarilla por la calle, estaba aterrorizada por la cantidad de muertos. Se juntó con las consecuencias de la Primera Guerra Mundial y hubo un cambio de hábitos muy fuertes. Las mujeres no solamente por la gripe sino por la guerra dejaron el corsé, empezaron a vestir de forma más cómoda y más corta. En 1924, ya el tema de la gripe estaba olvidado, de ahí los felices años 20." recuerda la profesora Velasco Molpeceres. Década de renovación en el mundo de la moda, con la llegada del flapper, un estilo que pasó por una mayor liberación del estilo, con prendas más cortas y luminosas, en consonancia con una voluntad de cambio.

New Look de Dior
El 'New Look' de Dior (1947) / Gtresonline

Otro ejemplo clave fue el de la Segunda Guerra Mundial tal y como comenta la profesora Cerrato: "durante la Segunda Guerra Mundial aparecieron algunos complementos como reflejos del conflicto, que me recuerdan mucho a esto que está pasando con las mascarillas. Se diseñaron bolsos con máscaras anti-gas y, así, poder salir a la calle haciendo más fácil el hecho de tener que incorporar estas máscaras en la vida. Cuando acabó el conflicto, usarlos dejó de tener sentido. Es lo que estamos viendo en estos días con las mascarillas. Lo que me sorprende es que las grandes marcas de lujo están ya lanzando algunas con sus logos, y este es un 'comportamiento' poco habitual. Normalmente esas exhibiciones de lujo se dejan para estadios más avanzados, porque pueden interpretarse como 'inmorales' en un tiempo donde la dureza de la situación es palpable." Hasta finales de los años 40, siguieron activos los cupones para comprar un número definido de ropa en las tiendas, limitando la expansión de la moda. Fue sin embargo tras esta guerra cuando surgió el famoso New Look de Christian Dior, como una voluntad de cambio y de renuevo de una época sombría: un estilo de cintura marcada, falda larga (la confección requería el uso de nada menos que nueve metros de tela) y hombreras delicadas, visibles con su primera colección "Corolle" lanzada en 1947. 

El coronavirus, una nueva etapa en la moda

Moda y crisis
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En la actualidad, resulta difícil cuantificar las consecuencias reales de la crisis. La Organización de las Naciones Unidas (ONU) estima un impacto de 1.500 millones de euros para el sector del textil y la confección. Tan solo en España, la Asociación Creadores de Moda de España (Acme) calcula unos 360 millones de euros. El impacto no es lógicamente solo económico. La agenda de moda tal y como la conocíamos también podría vivir uno de sus mayores cambios: sus eventos anuales como las Semanas de la Moda prometen cambiar de formato. Casas de Alta Costura ya son parte de este cambio: Saint Laurent anunció la presentación por libre de su colección el próximo mes de junio. De género neutro y sin público, tendrá lugar en directo. Las consecuencias son también visibles para firmas como las de Inditex o Mango cuyo modelo de venta ha cambiado: venta en tienda y en línea serán más que nunca complementarias, debido a las medidas de protección e higiene.

En las últimas semanas, se disparó por ejemplo la producción de mascarillas y batas para responder a la necesidad. La mascarilla de Off-White se convirtió además en algunos de los productos más vendidos. La moda evoluciona, se adapta y triunfa, aunque a veces también opera como un contrapunto tal y como comenta la profesora Velasco Molpeceres: "la moda es capaz de adaptarse a los tiempos aunque a veces también va por otro camino. Al ver la indumentaria histórica, parece totalmente desconectado de su tiempo pero está allí, tanto como una reacción como para reflejar el momento y adaptarse a lo que se está viviendo. Creo que en este caso, la moda va a tener que adaptarse no solamente en la parte práctica, en la forma en la que vestimos y respondiendo económicamente a la situación, como Inditex por ejemplo con la producción de batas y mascarillas, sino también en cómo va a tener que adaptarse a la inclusión de nuevos materiales, fibras que sean fácilmente lavables, tejidos inteligentes, reglas de producción del mercado… creo que siempre es capaz de adaptarse o al menos responder al cambio. Hasta qué punto es posible la adaptación al cambio, es la cuestión."

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Una tendencia que también confirma la profesora Cerrato: "esta industria tiene capacidad para adaptarse. Está entrenada en esto, ya ha sobrevivido a la desviación de la producción en los países asiáticos, entre los que China tiene un papel destacado, y si han podido hacerlo gracias a esa capacidad de adaptación. Han demostrado gran flexibilidad y generosidad durante estos meses, y, ojalá, con la progresiva vuelta a lo que llaman 'la nueva normalidad', les apoyemos comprando y ayudando así a que puedan superar este momento duro. Las batas dejarán de producirse antes que las mascarillas, que parece que van a quedarse entre nosotros durante un periodo más largo, que apunta a la aparición de la vacuna. Es un tema interesante, que me genera mucha curiosidad. Ya estamos viendo cómo están apareciendo propuestas amenas, en diferentes estilos, que nos permite elegir aquella que nos gusta y así se facilita el proceso de acostumbrarnos a llevarla."

El cambio debería residir esencialmente en el uso de materiales, siguiendo la senda del sostenible. "En los últimos tres meses, las búsquedas de 'moda reciclada' han aumentado un 42 %. Mientras tanto, la demanda de prendas de moda 'de segunda mano' y 'usada' ha aumentado un 45 % desde noviembre: zapatillas, relojes y bolsos son las categorías más buscadas junto con dichas palabras clave. En los últimos 12 meses, la palabra clave 'moda lenta' ha sido responsable de más de 90 millones de impresiones en redes sociales, lo que sugiere un cambio en la conducta de los consumidores. A escala internacional, ha habido un 45% más de búsquedas de marcas sostenibles de ropa para mujer que de marcas sostenibles de ropa para hombre." confirma el informe Moda Sostenible 2020 elaborado por la plataforma Lyst. 

Una tendencia también relacionada con el boom del mercado de segunda mano. "Nos sorprende lo rápido que está creciendo el sector, lo vemos en nuestro día a día. Al final este tipo de plataformas permiten que podamos dar una segunda vida a la moda de una manera rápida y sencilla", asegura Silvia Romero, fundadora de la plataforma de pagos y envíos entre particulares Beseif. PERCENTIL, e-commerce pionero en la venta de moda de segunda mano en España, lo apoya con su última encuesta: "el 18% de los encuestados no tiene ropa de segunda mano en su armario, y solo un 10% tiene más de la mitad de sus prendas de segunda mano. Igualmente, el 79% asegura que ahora compra más ropa de segunda mano que hace unos años".

¿La crisis, para un futuro más verde de forma definitiva? "En el aspecto más teórico podría suponer una renovación en términos de industria, es decir, una apuesta por una industria más nacional y seguir apostando por la sostenibilidad, tema que está de fondo en esta crisis sanitaria. En lo práctico esto va a estar supeditado a las medidas que se tomen en este sentido para favorecer la activación de la economía. También va a depender de la conciencia individual de los consumidores, y el patrón de consumo que decidan seguir. Aunque el peso gordo lo tienen las instituciones. No creo, sin embargo, que vaya a haber un cambio profundo en la manera de vestir. Lo casual, lo deportivo, seguirá estando presente al igual que la variedad de estilos. Posiblemente, en las primeras fases de la crisis vuelva a aumentar el consumo de segunda mano, o incluso el Do It Yourself. Ya se ha visto que la adquisición de máquinas de coser se ha incrementado en estos meses. En cuanto a hábitos, está claro que esto ya nos está pasando. Debemos llevar mascarilla, lavarnos las manos con más frecuencia que antes, y nos recomiendan lavar la ropa a mayor temperatura. Así que todo esto nos va a influir, por ejemplo, en la elección del tipo de tejido usamos para poder darle esos cuidados. La innovación también va a ser fundamental para, siguiendo con los ejemplos, todos los tejidos utilizados en el ámbito sanitario." asegura la profesora Cerrato.

Moda y medioambiente
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Una opinión respaldada por la profesora Velasco Molpeceres: "en cuanto a la moda sostenible creo que sí, caminamos hacia un horizonte en el que la protección del medioambiente y el uso de un consumo más sostenible va a ser adonde estamos abogados, por esta espiral del consumo del plástico… la industria de la moda es de las más contaminantes del mundo, la tercera, con la química y el petróleo, es insostenible. Caminando hacia la idea del lujo, va a encontrarse allí en unos tejidos especiales, en una forma de hacer las cosas, una artesanía que digamos que tenga que ver con lo sostenible. Habrá una mejora de la impresión digital y de los tejidos, producciones 3D y tejidos mejores, sostenibles… ya lo hace por ejemplo Ecoalf, que recoge el plástico de los mares para producir tejido. Es aprovechar de alguna forma el reciclaje y consumir más responsablemente con productos.

Creo en este sentido que la crisis del coronavirus puede suponer una renovación completa del sector de la moda, otra cosa es que si se adaptan los tiempos, deje de haber este tiempo de producción tan bajo y este consumo tan alto. No sé hasta qué punto tendremos esta renovación porque lo primero son los negocios aunque quizá sí debería renovarse completamente pero alguien debería quedarse fuera y creo que nadie querrá. A nuestro modo de consumo aún le queda. Lo que sí creo es que en Occidente podremos ver un cambio profundo a la hora de vestir en los próximos años que quizá luego desaparezcan, depende de hasta qué punto las epidemias sean concurrentes… pero sí un cambio en la sociabilidad y en la forma de vestir se va a experimentar. Creo que va a suponer un cambio de hábitos a corto plazo pero si la crisis del coronavirus se supera y la pandemia no vuelve volveremos a nuestra forma de vida normal. En Occidente se van a generalizar cosas que no están tan generalizadas como la mascarilla."

La crisis y la era del casual

Moda casual
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El confinamiento conllevó por otra parte una mayor apuesta por el comfy. Una tendencia confirmada por las búsquedas y las compras: mallas, leggings, joggers y prendas de punto encabezaron la lista de prendas más buscadas y vendidas durante el confinamiento. La ropa de "estar en casa", como adaptación natural del entorno, adoptó un nuevo matiz: el estilo, apoyado por la visibilización de las redes sociales. Vestir de deporte y de forma casual sí, pero con sentido común. El abandono del sujetador y adopción de prendas más cómodas en las últimas semanas nos llevan a preguntarnos si esta tendencia podría perpetrarse con el tiempo. 

"Creo que toda nuestra sociedad camina hacia una forma de vestir cada vez más casual, cómoda, y ropa deportiva. Lo va a acelerar porque es más práctico, tienes menos prendas, es más sencilla de lavar… para estar en casa, incluso para el teletrabajo, es un proceso que se va a ir acelerando. La normalización de los pantalones en el armario, la inclusión de las deportivas, de la camiseta en la historia… es un proceso que viene de largo y que la crisis va a acelerar igual que para el consumo. ¿Qué está comprando la gente por internet? Ropa para estar en casa, para las reuniones en línea, de manera a salir de forma decente, o bien ropa de tipo deportiva para salir a la calle preparado, para hacer deporte. Creo que va a ser un impulso destacado." comenta la profesora Velasco Molpeceres.

"El estilo casual lleva instalándose en la moda durante, prácticamente, todo el siglo XX. Se potencia a causa de varios factores como son la aparición de las culturas juveniles, a partir de finales de los años 50, o el desarrollo de la mercadotecnia y los estilos de vida en la década de los 70. Se hacen más evidentes en los periodos de crisis, y aunque una vez que nos alejamos de estas, la moda renace de nuevo hacía estilos más sofisticados, hay elementos que se van quedando. Te pongo un ejemplo que refleja claramente esto de lo que hablo. A partir de la crisis del 2008 el uso de las sneakers se masificó. Ya existían antes. La cultura hip hop fue decisiva para su desarrollo a partir de los años 80. Pero como elemento de consumo de masas, se estandarizó a partir de ese momento. Y se ha quedado a pesar de la recuperación de la crisis. Si te das cuenta, es algo similar al ejemplo del corsé a principios del siglo XX." asegura también la profesora Laura Cerrato. ¿Casual, el nuevo nec plus ultra? El tiempo despejará las dudas que actualmente atormentan nuestro sector que sin embargo, debería tomando ejemplo de nuestra historia, reponerse de este inédito roto.

Sophie Fernández

Sophie Fernández

Ser periodista y un buen café son dos de las razones que me tiran de las sábanas cada mañana. No imagino un mundo sin igualdad, novelas de Victor Hugo, moda, viajes, belleza, tortilla poco cuajada ni rock de los 50. Con el corazón en constante vuelo directo París-Madrid. Y los pies enfundados en bailarinas de punta.

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