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Sonia de Noruega: el perfil definitivo de la “rival” de la reina Sofía

La consorte escandinava es la más misteriosa de las reinas actuales con una historia de vida sorprendente

Sonia de Noruega
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Mucho se ha escrito sobre la reina Margarita de Dinamarca. No hay semana que no se hable de Isabel II o de la reina Sofía. Mientras tanto, sobre Sonia de Noruega, apenas se habla, poco o nada se sabe. Pero, ¿quién es esta misteriosa mujer que lleva más de 50 años al lado del rey Harald? Más allá de su elegancia, su sonrisa perene y su apoyo incondicional a su marido, detrás de su imagen hierática se esconde una mujer con un pasado apasionante, llena de matices, de contradicciones y drásticas decisiones. También existe una mujer fuerte, decidida y tenaz, capaz de alcanzar todo objetivo que se proponga. Tenemos las pruebas.

Nacida un 4 de julio de 1937, Sonia Haraldsen era hija y nieta de prósperos comerciantes de Oslo, Noruega. A pesar de su origen plebeyo, la joven Sonia hacia parte de la clase burguesa de la capital del país y se movía dentro de un círculo muy exclusivo. Prueba de ello es que, con tan solo 15 años, la por aquel entonces aspirante a diseñadora de moda coincidió en un campamento con Harald, el joven príncipe heredero de su país. Entre ellos no solo surgió una amistad, surgió el amor. Lo suyo fue un auténtico flechazo que ya ninguno pudo borrar. Aunque el rey Olaf, padre de Harald, estaba empeñado en que se casara con una princesa de su rango, todos los esfuerzos fueron en vano. Y eso que la reina Sofía, según consta en las crónicas de la época y en diversas biografías, bebía los vientos por su primo. Al saberlo, hubo un intento por ambas casas reales, con la reina Federica de Grecia y el rey Olaf de intentarlo todo para que la relación saliera adelante. Nada funcionó. El corazón de Harald era de Sonia y no hubo Oxford- a donde le enviaron para que la olvidara- ni Suiza- país donde estudió diseño de moda Sonia- que les separara.

Sonia de Noruega, Harald
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Tras casi una década de amor, sufrimiento causado por el rechazo del padre del futuro rey, y un gran desgaste en la relación, la siempre amable, sonriente y afable burguesa noruega mostró de que pasta estaba hecha. Al ver que los esfuerzos de su novio no lograban el resultado esperado, Sonia amenazó con suicidarse si Harald finalmente no se casaba con ella. El joven heredero se plantó y le espetó a su padre: “o me caso con Sonia o renuncio al trono”. El resultado salta a la vista. Tras más de 10 años de relación la feliz pareja pudo finalmente darse el “sí, quiero”, en el que Sonia salió ganadora. No solo logró su gran objetivo, casarse con Harald, sino que además lo hizo con un vestido diseñado por ella misma. Toda una declaración de intenciones.

Sonia de Noruega, reina Sofía
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Los años transcurrieron y los príncipes de Noruega tuvieron dos hijos, Marta Luisa y Hakoon, que en algo se parecen a su madre y se casaron con quien quisieron porque ellos lo valen, y se convirtieron en reyes. A partir de entonces, la dulce Sonia se convirtió en la reina absoluta de la corte, en la dama de acero capaz de salir y sobreponerse ante las adversidades. No hubo cuerda que la frenara y obstáculo que no saltara. Que se lo digan a Sofía de Grecia.

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