10 mitos y errores sobre el sol que o has escuchado o cometes

Seguro que has oído y leído mil leyendas sobre el daño que hace el sol y cómo debemos protegernos de él. Pero es hora de saber, de verdad, cuáles de estos mitos son ciertos y hasta qué extremo.

10 mitos y errores sobre el sol

Existe aún, por sorprendente que parezca, un gran desconocimiento a la hora de tomar el sol. Y es que venimos de una cultura en la cual el bronceado aún sigue siendo un síntoma de status, buena salud y buena vida. Es posible ponerse morena de una forma segura sin arriesgar nuestra piel ni exponernos a una de las enfermedades más temidas pero que peor prevenimos, el melanoma. Toma nota y comprueba en qué estabas equivocada y en qué no, con tus conocimientos sobre la exposición solar.

1. Cuando hay nubes, es imposible quemarse así que no es necesaria la protección

¡Falso! El sol siempre está ahí, sus rayos se cuelan por todas partes aunque esté nublado, incluso a través de la sombrilla. Siempre que salgamos de casa, sea verano o invierno, con el cielo cubierto o no, hay que usar algún tipo de protección; esta máxima se amplía si además vamos a estar en la playa o la piscina. Así que no olvides cada mañana proteger tu rostro en la ciudad, no solo el sol daña, también la contaminación. Lospolvos solares son una buena opción para darle algo de color a tu cara sin arriesgarte.

2. Como ya estoy morena, no me puedo quemar

¡Falso! El bronceado no es un protector solar, de manera que aunque ya tengamos el tono deseado, no debemos dejar de aplicarnos una crema con factor de protección. De manera que aquello de como ya estoy morena no me hace falta protección deja de cobrar sentido. De hecho la falta de protección puede ocasionar la aparición de alergias solares.

3. Con ponerme protección por la mañana antes de salir de casa, basta

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¡Falso! Pues no, de hecho cualquier protector hay que renovarlo cada poco. Todo depende de tu piel, no creas en la fórmula de las dos horas, y menos si tienes la piel sensible o no estás nada bronceada. Aunque sea waterproof, protegerá del sol mientras estés en el agua, pero al salir y sécate y reaplícate de nuevo por toda la cara y el cuerpo. Si te da pereza, prueba con brumas o fórmulas ligeras que no te dé tanta pereza aplicar. Eliege la que sea, pero elige una.

4. Como hace mucho calor, mejor me pondré ropa clara

¡Falso! Bien es cierto que la ropa clara puede resultar más fresca, pero deja pasar los rayos solares. Así que ir vestida no te protege al 100 % de la radiación solar. Por increíble que parezca, la ropa negra es mucho más segura en los días de sol muy fuerte, si la escoges en un tejido ligero y transpirable. Haz caso a los expertos en calor más extremo: mira a los tuaregs, tapados hasta las cejas y con colores oscuros a temperaturas verdaderamente imposibles.

5. Protejo correctamente mis zonas sensibles, es decir, la nariz y los labios

¡Verdadero! Bien, por supuesto que debes hacerlo, pero hay muchas más zonas proclives a quemarse y a las cuales solemos prestar muy poquita atención. Acuérdate a la hora de aplicarte la protección de las orejas, los empeines, las rodillas y su parte trasera y la raya del pelo, cuya quemadura es especialmente incómoda al estar en pleno cuero cabelludo.

6. Por supuesto que uso protección, la conservo del verano pasado

¡Falso! En ese caso es que la debiste utilizar mal porque un envase de protector solar de 200 mililitros no te debería durar más de una semana si estás en la playa. Además, estos productos pierden efectividad de un año para otro si se han abierto, por lo que protegerán mucho menos. Por último, su textura también habrá variado y se habrá vuelto más espesa y pegajosa. Se oxida desde el momento que las abres, imagina al calor que están expuestos... No corras riesgos innecesarios y compra una nueva.

7. El sol curará mi acné

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¡Falso! Existe la falsa creencia de toda la vida de que el acné se seca con el sol. Y es que si se tiene un acné diagnosticado, la solución no es 'secar' los granos sino seguir un tratamiento con fármacos recetado por un dermatólogo. El sol no te ayudará a eliminar el problema, simplemente lo camuflará mientras estés bronceada, pero además puede resecar y quemar una piel ya de por sí irritada y sensible. Imprescindible la protección muy alta en estos casos. Un consejo: si sufres algún tipo de eccema o dermatitis facial, opta por un sombrero. 

8. Solo tomo el sol a partir de las 16.00 horas, cuando es más seguro, así que no me hace falta protector

¡Falso! El protector es necesario siempre. Si bien es cierto que a partir de las cuatro o cinco de la tarde el sol es menos agresivo porque no está tan alto, pero debes protegerte igualmente. Y nada de un factor bajo sino el alto que utilizas habitualmente.

9. Me he comprado un SPF 90, el más alto del mercado

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¡Falso! Desde 2006, la Comisión Europea ha establecido los índices de protección existentes en el mercado según su efectividad, y desde luego que ya no llegan al 90:

  • Protección baja: entre 6 y 10
  • Protección media: entre 15 y 26.
  • Protección alta: entre 30 y 50
  • Protección muy alta: 50+

Escoge una protección solar adecuada según tu fototipo.

10. Un protector solar muy alto impide que me broncee

¡Falso! No puedes estar más equivocada. Un protector solar muy alto evita que te quemes, que te afecten los rayos nocivos del sol y previene el melanoma y el envejecimiento prematuro. Puede que tardes más en broncearte, pero no impide que pase y, de hecho, lo hace de forma segura.

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