Operarse a cualquier precio: la cirugía plástica en Seúl

Corea del sur es uno de los países del mundo con mayor índice de operaciones de estética. Las surcoreanas lo arriesgan todo por una versión idealizada de la belleza. Entramos en el 'barrio de las mejoras', de seúl, donde se puede ser más guapa... pero también morir.

Operarse a cualquier precio

Si quieres sentirte a disgusto con tu look, nada mejor que pasar una temporada en Seúl, la capital de Corea del Sur, donde un inquietante y elevado número de mujeres –y también de hombres–, recuerdan a princesas y personajes de anime (dibujos animados japoneses). En el metro, los viajeros se acicalan delante de espejos de cuerpo entero instalados en todas las paradas. A los solicitantes de empleo se les suele exigir que adjunten fotografías a sus currículum, y comentarios del estilo de "estarías más guapa si te retocaras la mandíbula", hechos por familiares, se convierten en algo tan banal como si te dijeran: "Si quieres que te den más dinero por tu piso, deberías de arreglar la cocina”.

El barrio estético
En el distrito Gangnam se encuentra el 'Barrio de las Mejoras', el Beverly Hills de Seúl. Con solo recorrer las estaciones de metro te das cuenta de que estás en el vecindario apropiado si necesitas una estética nueva. Las paredes están forradas con anuncios de clínicas de cirugía estética, con fotos de chicas que parecen sacadas de un equipo de animadoras –a veces incluso tocadas con una diadema y vestidas con trajes largos y normalmente con fotos de ellas mismas antes de pasar por el quirófano–, en las que recuerdan a flores marchitas con los ojos caídos. Según se lee a pie de anuncio, "esta es la razón por la que las famosas se sienten seguras de sí mismas, incluso cuando no se han maquillado". Otro anuncio incide en esa línea: “Todas menos tú se lo han hecho".

Infinidad de clínicas
En un área de dos kilómetros cuadrados, hay entre 400 y 500 clínicas y hospitales. Son edificios de hormigón con forma de caja. Todos son iguales. Algunas clínicas ocupan hasta 16 plantas, y las más grandes abarcan varios rascacielos, pero la mayoría son modestas.

Grandes anuncios verticales sobresalen de los edificios y cuelgan por encima de las aceras a modo de cintas quirúrgicas. En ellos se pueden leer los nombres de las clínicas. Mis amigas coreanas me tradujeron algunos de estos nombres: Cara Pequeña, Nariz Mágica, Doctor para la Nariz, Antes y Después de, Renacida, Clase Superior, Aspiracional, Para Siempre, Cenicienta y el Centro del Aspecto Humano. También hay una clínica de maternidad especializada en realzar la belleza de las futuras madres y de las que acaban de dar a luz.

Entramos en el hospital de cirugía plástica Cara Pequeña, que se dedica a modular los rasgos faciales. Las mujeres que trabajan en ese centro –al igual que en todos los que visité– van uniformadas de manera similar: faldas cortas, tacones altos y tops ajustados. Sus cuerpos y sus caras, salvo alguna que otra nariz demasiado parecida a un salto de esquí, son anuncios andantes y muestra de las aptitudes de los médicos coreanos. Todo el personal es femenino, exceptuando a la mayoría de los médicos y al camarero que está detrás de la barra del café que hay en una de las salas de espera.

Operarse a cualquier precio

Looks infantiles
Mientras esperábamos sentados en un sofá de cuero en una recepción iluminada con luz púrpura, que parecía la nave de Star Trek, Kibum y yo ojeamos una carpeta donde aparecían los comentarios y fotografías de antiguas pacientes. He aquí un par de ejemplos de lo que se escribía en el Gran Hospital de Plástico: "Un rato de dolor, y el resto de mi vida disfrutándola como una mujer perfecta y hermosa" o "Antes, parecía que llevara tiempo muriéndome de hambre, sin rastro alguno de lujo. Mis ojos estaban hundidos, mi frente era plana... Ahora soy guapa incluso vista desde atrás".

Muchos cuestionan la idea de que la cirugía plástica coreana busca asemejarse a la estética occidental, señalando, por ejemplo, que los ojos grandes son considerados atractivos universalmente y que la piel pálida presupone buena posición económica. Aún así, casi todo el mundo con quien hablé en Seúl me confirmó que en la actualidad hay una tendencia muy clara por tener un look de cara muy infantil (baby-faced) y que lo que ahora arrasa es el look de niña bagel (abreviatura de cara de niña y glamurosa), con un cuerpo voluptuoso. Otro look de moda es el aegyo sal, que significa algo así como 'ojos que sonríen'. Esta última opción implica inyectarse grasa debajo de los ojos, lo que proporciona el aspecto adorable de un niñito que acaba de empezar a andar.

Increíblemente, estos hechos parecen no hacer mella en el negocio. El abogado de Seúl Shin Hyon-Ho, especializado en malas prácticas médicas, me contó mientras tomábamos el té en su oficina que “a día de hoy, como ocurren tantos accidentes y como casi todos los hospitales han tenido algún incidente serio, a la gente no le importa demasiado, simplemente quien se opera acepta que asume un riesgo al hacerlo”. Hace unos meses, murió una estudiante universitaria que se operó de los párpados. Antes de que la anestesiaran, el médico que la iba a intervenir le ofreció hacerle una operación de mandíbula gratis si aceptaba que el hospital usara las fotos que le harían del antes y después de la operación. A posteriori se descubrió que el médico en realidad era dentista. Shin calcula que puede que hasta un 80% de los médicos que realizan operaciones de cirugía plástica no tenga los certificados que les habilite para hacer ese tipo de intervenciones. A estos médicos se les conoce como 'doctores fantasma'.

Leer las caras
Para un coreano que se está planteando cambiar sus rasgos faciales, no resulta extraño buscar el consejo de una persona que “lea las caras”, alguien que ofrece sus consejos sobre qué arreglos serían los que más mejorarían el aspecto de cada uno. Metida en faena, decidí pagar 50 dólares y consultar a una de estas personas sobre los posibles cambios faciales que me vendrían bien.

Después de preguntarme cuándo era mi cumpleaños, el lector de caras pronunció varias verdades generalistas que mi traductor iba desgranando: “Dice que si alguien tiene una cicatriz entre sus ojos, eso arruina sus deseos y esperanzas, por lo que entonces debe de operarse. Dice que si hay un tabique nasal que no es lo suficientemente recto, te desconecta de tu familia”.

Sin embargo, yo le espeté: “¿Qué tiene que decirme sobre mi cara?”, a lo que el traductor contestó que “dice que tus cejas parecen como si tuvieras muchos amigos, y que tu nariz indica que vas a ser rica”. “¿Debo cambiarme algo?”, insistí, y el traductor afirmó que “él no tiene nada malo que decir sobre ti, solo que tus dientes pueden estar un poco débiles, y que debieras comer más ternera”

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